LAS COSAS LOCAS DE MI PAÍS

Crónicas del Espíritu
Iván Juárez Popoca
El surrealismo, cuya base es el inconsciente freudiano, tiene cómo característica importante el absurdo, lo irracional, la locura.
André Bretón, el principal impulsor de esa corriente, vino a México y se encontró con una burocracia que obstaculizó algunas de las actividades para las que había sido invitado, así que se dedicó a pasear y lo llevaron a Pátzcuaro donde se quedó maravillado con la artesanía michoacana tan llena de belleza y elementos imaginarios. Esto, más la observación de muchas conductas de los mexicanos, le llevó a declarar que estaba en el país más surrealista del mundo.
Bretón sufrió en carne propia los inconvenientes de prácticas irracionales de la sociedad mexicana, que seguramente acabaron por divertirle. Sin embargo, enfatizó la parte creativa y mágica, comentando:
“México tiende a ser el lugar surrealista por excelencia. Encuentro el México surrealista en su relieve, en su flora, en el dinamismo que le confiere la mezcla de sus razas, así como en sus aspiraciones más altas”.
Los mexicanos hemos tenido, vivimos y seguiremos viviendo situaciones verdaderamente curiosas. Por ejemplo:
La Conquista de Tenochtitlán por Cortés no hubiera sido posible sin el apoyo de los Tlaxcaltecas y otros pueblos originarios que también colaboraron en la conquista del resto del territorio de lo que ahora es México. Por otra parte, la mayoría de los líderes de la revolución de independencia cómo Hidalgo, Allende y el consumador Iturbide eran criollos o españoles y el movimiento logró triunfar cuando la iglesia católica y otros de la casta en el poder se opusieron a la constitución de Cádiz que la corona podría aplicar y que no convenía a los privilegiados del virreinato. Lúdicamente podríamos decir que ¡la conquista la hicieron los indígenas y la independencia los españoles!
Actualmente tenemos una presidenta blanca y de origen judío, pero se considera representante de los pueblos originarios (sin que estos hayan pedido ese liderazgo ni se lo reconozcan), y fomenta el rechazo a nuestra herencia hispana. Sin embargo, vive en un palacio construido en el virreinato y, aunque se declara atea, ha llegado a ponerse prendas con la imagen de la virgen de Guadalupe. Y, cómo es científica, a veces lleva a cabo limpias en la sede del gobierno nacional.
Por cierto, entre las cosas locas de mi país, resulta que invitaron a palacio a un pato que se hizo famoso porque le pusieron una camiseta de la selección nacional de fútbol y dada su simpatía se hizo viral. Así que fue recibido en una de las conferencias presidenciales; cosa que no han logrado los colectivos que buscan a sus hijos desaparecidos, los padres de los estudiantes de Ayotzinapa asesinados, los maestros, los campesinos que exigen apoyos, ni ningún otro sector fuera del control oficial…¡ver para creer!
Y hablando de fútbol: desde que tengo uso de razón, la publicidad y el ánimo vernáculo en cada mundial afirma que podemos ser campeones o al menos pasar del “quinto partido”. Y con cada triunfo, multitudes van a celebrar al Ángel (que no es ángel sino Angela) y gritan, celebran y dejan un basurero. Más adelante, los equipos que son verdaderamente competitivos a nivel mundial nos ubican, llega la realidad y volvemos a lo mismo, en lugar de que el Estado, la iniciativa privada y la sociedad en general haga lo que se debe hacer para lograr un equipo de primera. De esta manera seguiremos oyendo al gran Chava Flores con “¡a qué le tiras cuando sueñas mexicano!”
Y así podría seguir mencionando cosas que a otros pueblos les podrán parecer absurdas o mágicas. No queda más que aprovechar lo positivo y reírnos de las cosas terribles, porque es mejor reír que llorar.



