Guanajuato

SIN PENA NI GLORIA CONCLUYE EL 54 CERVANTINO

El Espejo/Galia Razo

Con un concierto del grupo multiinstrumentalista francés Dabeull, finalizó el 54 Festival Internacional Cervantino en Guanajuato. Si bien el grupo prendió a la audiencia de la Alhóndiga de Granaditas, al que puso a bailar y prender luces de sus celulares para canciones suaves, no logró que la mayor parte del público saliera exultante del magno escenario, sino más bien con una sensación de vacío.

Y es que, siendo el último evento, contra lo acostumbrado, no hubo fuegos artificiales que enmarcaran el final de un festival que forma parte de un patrimonio cultural guanajuatense muy importante. Póngale Usted que no los hubiera por aquello de la contaminación y acaso falta de presupuesto, pero el hecho de que nadie haya dicho una palabra en torno a la finalización del mismo, vino a refrendar lo que durante los quince días de festival se reflejó: falta de público, un programa artístico poco atractivo, una casa FIC sin mayor proyección, bueno, con decirles que no hubo ni siquiera un estado invitado de honor.

Francia, que fue el país invitado, tuvo una presencia digna. Cerró bien -lo decíamos- con Dabeull, tuvo su “Meson de la France” también con exposiciones, conciertos y un restaurante. Asimismo, espectáculos como el de Chaillot-Théatre National de la Danse, que presentó “Vértigo”, equilibrio en los aires, que atrajo el interés del público.

Excepciones hechas, la mayor parte se deslizó sin mayor entusiasmo, como por cumplir, y el adiós a esta edición fue así, sin pena ni gloria, como quien cierra cotidianamente una puerta por la noche y se dispone a dormir, sin entusiasmo en el corazón.

Fue -en fin- un Festival al que se denomina como “la fiesta del espíritu” que no tuvo tal.

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