“Nada ni nadie puede destruir a la Universidad Autónoma de Querétaro”: Dra. Silvia Amaya Llano

Pulso de Querétaro
“Nada ni nadie puede destruir a la Universidad Autónoma de Querétaro”: Dra. Silvia Amaya Llano
Andrés González Arias
Viernes 20 de febrero 2026
El escenario donde se rindió ayer el Segundo Informe de la Rectora de la UAQ, Dra. Silvia Amaya Llano, fue sumamente cuidado.
Un amplio enlonado blanco de tres naves, fue colocado justo en la amplia explanada de Rectoría. Estaríamos ahí unas mil personas.
El presidium, ubicado justo al pie de la escalinata hacia Rectoría, estuvo formado por tres enormes pantallas que arroparon las palabras de la rectora.
El sol del mediodía caía a plomo.
Apenas pasaban las once de esa calurosa mañana cuando empezó el informe.
Este abrió con un corto video.
Ahí, la presencia del Honorable Consejo Universitario. Ahí la presencia del gobernador Mauricio Kuri.
Se anuncia el discurso de la Rectora. Ella vestía un blanco vestido con saco rosa.
Segura, se dirige a los ahí presentes:
“Venimos a dar cuenta de lo logrado, autoridades universitarias y estudiantado, de lo presente y de lo que, juntos podemos hacer en el futuro inmediato”.
El sonido era limpio, sin interferencia alguna.
En su intervención, la rectora dio cuenta precisa de lo alcanzado. 48 consejeros le escuchaban.
Es la Universidad Autónoma de Querétaro del siglo XXI, la que hoy cuenta con más de 34 mil estudiantes, en todos sus campus.
“Aquí creemos en el diálogo” señalaba la Rectora, de una Universidad que cuenta con sus finanzas sanas y que tiene, además, todo el apoyo del gobernador Mauricio Kuri.
Fortalecida en sus finanzas, cuenta ya con más de 600 docentes, para cubrir todas las áreas de enseñanza, teniendo casi cien proyectos de investigación.
“Hemos hecho alianzas con diversas universidades, tanto del país como del extranjero”.
Frente al podio, estaban presentes dos exgobernadores, Pancho Domínguez y Enrique Burgos García; la generalidad de los diputados locales; de los presidentes municipales. También representantes de las principales organizaciones civiles de la ciudad; el presidente del TSJ, Dr. Braulio Guerra Urbiola; ahí el Lic. Erik Gudiño, secretario de gobierno, la presidenta de la LXI Legislatura, Gina Guzmán; ahí el alcalde de Querétaro, Felipe Fernando Macías Olvera, la senadora Lupita Murguía también ahí presente.
“El trabajo que nos han encomendado, procuramos hacerlo mejor que nunca, con profunda vocación y con un inmenso amor por nuestra Universidad” dijo la Rectora. “Esta es la tarea más valiosa –la de ser Rectora– que he tenido en mi vida” dijo con voz segura, si bien sumamente emocionada.
“Aquí, en la Universidad, creemos en el diálogo, con firmeza, con emoción y con mucho respeto”.
La Rectora fue interrumpida durante su informe en más de cuarenta ocasiones, con los aplausos de los asistentes.
Habló sobre el impulso que la UAQ ha dado al deporte universitario; los esfuerzos que se hacen en materia de salud, para mantener un estudiantado sano; de las artes y oficios que aquí se imparten. “En todo esto hemos recibido un amplio apoyo del Gobierno del Estado”.
Señaló con precisión las obras materiales realizadas en todos los campus universitarios, en el Campus Aeropuerto, en los campus de Cadereyta, de Tequisquiapan o de Ezequiel Montes; en el de Corregidora, Huimilpan o San Juan del Río; en el de El Marqués, de lo que en estos se hecho para mejorar sus instalaciones materiales.
“El mayor orgullo de mi vida ha sido el ser Rectora de la Universidad” dijo, visiblemente emocionada. “Nada se compara con convivir con ustedes los estudiantes”.
Llevaba la rectora dando cuenta de los logros, más de hora y media.
En la parte final de su mensaje, abrió un sentido y serio compromiso: “Pondré todo mi esfuerzo y atención para consolidar una Universidad fuerte”.
Agradeció la presencia de su padre, la de sus hijos Gina y Roberto.
Ante ellos y los más de mil estudiantes que le escuchaban, soltó:
“Nada ni nadie podrá destruir a la Universidad Autónoma de Querétaro”. Ampliando esta idea con esta frase, que sonó lapidaria:
“La Universidad Autónoma de Querétaro no es y no será, nunca, botín de nadie”.
Las más de mil personas ahí presentes, le otorgaron un largo y nutrido aplauso.
Esta es la Universidad Autónoma de Querétaro del siglo XXI.
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