Crónicas del espírituEl opinadero

LA PALABRA Y EL SEXO

CRÓNICAS DEL ESPÍRITU

    LA PALABRA Y EL SEXO

      Iván Juárez Popoca

 “En el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios” se lee en el Evangelio de Juan y se refiere, entre otras cosas, a la fuerza de la creación, al origen de todo lo existente.

Es significativo que podamos relacionar el “verbum” -la palabra- con la formación de la realidad. El sonido y los significados que emanan del mismo tienen un gran poder: tenemos que cuidar nuestras palabras.

Las expresiones positivas e inteligentes crean una vida placentera. Por lo contrario: las injurias, las difamaciones y todo aquello que fomente el odio, da por resultado el caos y una espiritualidad maligna.

Aparte de la palabra el ser humano cuenta con otro medio de creación poderoso: su sexualidad. Si hay un acto maravilloso es la procreación, el poder traer a la vida un nuevo ser.

Incluso sin el coito, se maneja una energía sexual que puede sublimarse en cualquier actividad humana. Sin embargo, al igual que la palabra, el don de la sexualidad puede ser utilizado positiva o negativamente.

Cuando las palabras son honestas, compasivas y las caricias reales, hay luz.   De hecho, son las palabras las que, generalmente, nos sirven para buscar una relación amorosa. Sin embargo, si la intención es falsa y egoísta, el resultado es sombrío, destructivo…infeliz.

En algunos textos místicos se considera que si se tiene sexo con la debida intención se propicia el advenimiento de un Tzadik: un ser humano justo y lleno de sabiduría.

Independientemente del asunto religioso, creo que hemos de tener mucho cuidado con nuestras palabras y con nuestra sexualidad: procurar honrarlas, aquilatando el gran poder que poseen. En la medida en que reconozcamos el carácter sagrado de ambas fuerzas, ejerceremos una influencia benéfica sobre nosotros mismos y sobre el mundo.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba