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Realidad Ficcionada

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Realidad Ficcionada

Galia Razo

En esta realidad que vivimos los mexicanos, no se acaba de entender cómo hay gente que, ante un gobierno verbal mañanero, crea lo que se dice, cuando la realidad golpea durísimo a diario, prefiriendo vivir una ficción.

Como Usted sabe, esa mal llamada conferencia de prensa matutina que preside la presidente Claudia Sheinbaum, y que es un estilo impuesto por el anterior mandatario, es la tribuna desde donde se explican realidades, se justifican actuaciones, se regaña poquito a sus correligionarios en puestos de elección o de gobierno, y se dan respuestas por la tangente de asuntos cruciales.

Esta forma de gobernar ha permeado en los estados, en los municipios, sobre todo en los de corte morenista. No es de extrañar, pues como dice el dicho, lo accesorio sigue la suerte de lo principal, entonces, estos modelos se replican. No en realizar mañaneras, por fortuna, a lo mejor muchos se autoexhibirían en ese tipo de tribuna, sino en justificar ineficacias, en ausencia de obras necesarias, en esquivar responsabilidades, en culpar a la ciudadanía por lo que le pasa.

Ahora, en lo federal, con la concentración de los tres poderes en un solo mando, con un INE a modo y con leyes que amenazan a quienes señalen a algunos gobernantes, da temor hacia donde están encaminado a México.

Recuerdo que, en Salamanca, Gto., donde el partido Acción Nacional había venido gobernando, para ese entonces, por espacio de más de un cuarto de siglo, se presentó en un momento dado una propuesta de reforma a la Ley Orgánica Municipal, para que la contraloría, ocupada en ese entonces por una persona que designaba la primera minoría resultante de las elecciones, es decir, el partido que había quedado en segundo lugar, medida que daba espacio a una figura de contrapeso, ya no fuera así, sino que fuera para el partido ganador.

Hablaba la mayoría aplastante y la jactancia que daba el ir sumando años en las dirigencias municipales. Era todo para el ganador. Y así, ese brevísimo espacio de contrapeso y para la oposición, se perdió.

Llegaron las elecciones del 2018, con un resultado inesperado, pues el PT en alianza con Morena, ganó las elecciones. Y adivinen que: la contraloría fue también para ellos. Ya van tres administraciones con la presente, en que Morena está al frente del municipio, y sigue teniendo la contraloría. ¡Ya parece que iba a cambiarla!

Todo lo anterior viene a cuento, porque ahora Morena ha concentrado todo para el ganador. Los tres poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. ¿Qué pasará sí, en una voltereta en resultados, ya no le son favorables y entonces el ganador, otro partido, tendrá todo el control por las leyes que ellos mismos están poniendo? ¿Cómo verían que otros tomen la sartén por el mango?

Y, por otro lado, los ganadores ¿querrían cambiar esa circunstancia o resultaría más cómodo seguir con el control absoluto que ya sabemos todo corrompe?

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