EL BASKETBALL Y LA TERCERA EDAD

Crónicas del Espíritu
EL BASKETBALL Y LA TERCERA EDAD
Iván Juárez Popoca
He observado que cada vez hay más veteranos practicando basketball y esto me animó a volver a un deporte en el que siempre fui malo, pero que me gusta mucho. Sudando la gota gorda y sin poder encestar ni un balón, me puse a jugar contra un buen amigo de nombre Ignacio, quien si tiene algo de habilidad para el juego y desde luego que no pude hacer mucho contra esto. Sin embargo, podía jugar y a mi edad eso ya es una gracia.
El “basket” tiene la particularidad, cuando se juega a media cancha y sin correr todo el tiempo, de subir la frecuencia cardiaca lo justo para mejorar la circulación y el corazón; se trata de un “aeróbico suave”.
Al principio no podía ni hacer llegar la pelota al aro, pero con la práctica, mi cuerpo empezó a recordar algo de lo que hacía en la juventud. Además, el bote y el tiro trabajan brazos y piernas. Es un ejercicio con peso propio que ayuda a frenar la pérdida de masa muscular y la osteoporosis.
Después de los 65 el deporte en cuestión también ayuda a prevenir caídas: el girar y calcular la canasta mejora la propia percepción y los reflejos.
Después de algunas prácticas, ya un poco más ubicado, me empecé a sentir menos forzado y hasta a intercambiar bromas y comentarios mientras competía con mi compañero en el famoso juego conocido como “veintiuno”.
Cuando se juega en grupo, la parte social se amplifica y el pertenecer a un equipo promueve la comunicación y la risa, protegiendo al individuo contra la depresión y el aislamiento.
Así pues, se trata de un deporte muy recomendable para la “tercera edad”, aunque no estará de más que se consulte a un médico antes de empezar, sobre todo si no se ha hecho antes ningún tipo de ejercicio, si se tiene hipertensión no controlada, antecedente de infarto, artrosis severa de rodilla, osteoporosis o hernias. También se sugiere no empezar sin hacer un buen calentamiento, hidratarse y jugar en horas sin sol; puede uno empezar jugando dos veces por semana y por periodos de 30 minutos como máximo. Y como es divertido, las posibilidades de que haya constancia son mayores: muchos geriatras lo recomiendan por encima de caminar solo, porque el juego motiva a seguir yendo.
En la última competencia contra Nacho, éste me dio una paliza de 21 contra 11, pero dadas las circunstancias y siguiendo la filosofía de la Selección Nacional de Fútbol, puedo decir con orgullo que “fue una derrota con sabor a victoria”, ahí la llevo.



