Crónicas del espíritu

COMO UNO PUEDE DOMINAR A MILLONES

     Crónicas del Espíritu       

COMO UNO PUEDE DOMINAR A MILLONES

Iván Juárez Popoca

Los negros, por genética y tipo de vida, han sido corpulentos y fuertes desde que los blancos de la «cristiandad» los traían como esclavos al nuevo mundo. Y aquí proliferaron, de pronto eran numerosos en los campos donde laboraban y seguían siendo poderosos físicamente. Sin embargo, eran controlados por las armas, pero más que nada porque los fueron acostumbrando a ser esclavos y por el miedo provocado por los actos de violencia que ejercían contra los que trataban de emanciparse. Y lo mismo puede observarse al analizar lo que sufrieron los judíos en los guetos, la colonialización de pueblos que excedían por mucho el número de sus conquistadores y la multitud que sigue los designios de políticos a los que solamente interesa su satisfacción egocéntrica.

La mente es el arma más poderosa para sojuzgar, más poderosa que el músculo. Por otra parte, las iglesias aliadas con el poder, los medios de comunicación, las tradiciones, el temor y el conformismo  ayudan a controlar al explotado. Así -con una mezcla de fuerza e ideología- una minoría puede sojuzgar a toda una población, que podría ser aplastante si se uniera en contra de su amo.

Somos una especie que vive en sociedad y esto, aunque ha sido base de la supervivencia, promueve comportamientos de rebaño.

¿Cómo es posible que muchas mayorías se plieguen a lo que ordena un dictador o un político demagogo? Cuesta trabajo entender el mecanismo por el cual tipos como Hitler o Stalin lograron ser apoyados por las masas. Aunque parte de la respuesta está en las circunstancias económicas en que vivieron y a una ideologización efectiva, un lavado de cerebro que vemos en todo fanático y que impide ver la realidad. Y siempre detrás el elemento clave: el miedo.

A pesar del desarrollo tecnológico seguimos en un estado psíquico propio  de  la era prehistórica. Solamente así se explica que siga una guerra tras otra, que se ejecuten las órdenes de generales que jamás estarán en el frente  y que a su vez son movidos por los hilos del verdadero poder: el oro, la ambición, el macho alfa que ama al poder y que no tiene límites. Lo vemos en el conflicto actual entre Estados Unidos e Irán en el que mueren soldados defendiendo la riqueza de unos cuantos y también miles de víctimas inocentes. En esto la humanidad no se ha transformado en centurias y únicamente ha cambiado las armas de piedra por unas mucho más terribles.

La duda es si algún día evolucionaremos y llegaremos a ser verdaderamente racionales. Cuesta mantener la esperanza, pero quizá se logre el objetivo de vivir en paz, sí es que no llega antes la hecatombe definitiva.

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