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¿POR QUÉ NO CREER EN LOS REYES MAGOS?

Crónicas del Espíritu

¿POR QUÉ NO CREER EN LOS REYES MAGOS?

Iván Juárez Popoca

La historia de los Reyes Magos tiene su origen en el Evangelio de San Mateo en donde se menciona a “unos magos de oriente”, que siguieron una estrella que los guiaría hasta Belén donde nacería el Niño Jesús. No menciona cuántos eran, pero la tradición en la cultura hispana determinaría el número de tres y les llamaría “Reyes”. Posteriormente se inventaría la bonita idea de que estos personajes estarían encargados de hacerles regalos a los niños cada seis de enero.

Actualmente un gran sector de la sociedad, no solamente los ateos sino muchos cristianos, rechazan el mito de los Reyes e incluso existen padres que aplastan la fantasía de sus niños. Esto me parece algo triste, un materialismo que rechaza algo espiritual y benigno. Por otra parte, si analizamos las ideas y el comportamiento adulto, nos damos cuenta de que la mayor parte de las cosas carecen de un cimiento físico.

Viéndolo bien, vivimos en un sueño y la mayor parte de lo que consideramos real no es más que el producto de nuestra imaginación. Los psicoanalistas tienen claro que somos tres en uno: lo que creemos que somos, lo que los demás piensan que somos y lo que realmente somos.

Todo es imaginación: y allí tenemos a millones de personas adorando imágenes, creyendo historias que no tienen la más mínima comprobación y creando seres ficticios a los que, sin embargo, les adjudicamos poderes de todo tipo.

El amor, también tiene una buena dosis de imaginación. Esa persona con la que convivimos es muy diferente a la que pensamos y hasta creemos conocer. Esto es especialmente cierto en el amor romántico: ese que nos llena de energía, que hace que las endorfinas circulen a toda velocidad, que nos brinda sueños hermosos y que un día se desvanece como un espejismo del desierto.

¿Acaso no es imaginario que con cambiar el poder político se vaya a cambiar rápidamente a la sociedad, que la inseguridad vaya a desaparecer y que los que arriban al poder vayan a rendirle culto a la honestidad? Muchos tratan a los políticos como sí se tratara de santos, semidioses o Reyes Magos, pues.

La verdad es mucho más compleja y menos luminosa, aunque tenga algo de bueno ser optimista.

Creo que algunas figuras imaginarias como los Santos Reyes pueden resultar positivas: un símbolo universal de amor al prójimo y, especialmente, del amor a los niños, quienes siempre serán la mayor esperanza.

Así que ya he escrito mi carta a los Reyes, independientemente de si me he portado bien o mal y deseo que a este atribulado país le vaya mejor en el año nuevo, que la violencia y la corrupción aminoren y que seamos mejores personas.

Y ojalá a ustedes también les traigan bonitos regalos, junto con alegría, salud y éxitos.

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