Noche de concierto inolvidable con dos artistas salmantinos internacionales
Por Galia Razo
Fue la noche de ayer, lunes 21 de agosto, el día de la cita en el escenario -primera vez que tocarían juntos-, de dos destacados músicos salmantinos que han trascendido las fronteras locales: Juan Ramírez y Daniel Salceda Velasco.
Juan Ramírez, violinista clásico, fue quien abrió el programa. Lo hizo con sencillez y calidez, él, que en tantos y tan importantes escenarios ha estado. Al dedicar su primera interpretación, guardó un silencio que prefirió hacer -evidentemente-, para tomar aire, antes de que se le quebrara la voz. Se entendía que eran un torrente de recuerdos los que se volcaban en su interior al estar en esta ciudad y mencionar a sus padres, a quienes dedicó su primera interpretación.
Y es que el maestro Juan Ramírez ha participado y dirigido orquestas en numerosos países a través de Europa y Asia, así como en Israel y México. Ha sido Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de Atlanta, ganador de premios como el Lexus Leader of the Arts por WABE Public Radio y WPBA Televisión de Atlanta. También es compositor que siempre incorpora las notas de su querido México. Está reconocido como unos de los 50 latinos más influyentes en Georgia y la serie de logros en el mundo artístico es impresionante. Este personaje, con profundas raíces salmantinas, fue quien estuvo en el sencillo escenario de la sala del refectorio por amor a este terruño.
Daniel Salceda Velasco, joven guitarrista, con una ya importante trayectoria internacional, arrobó a los presentes con sus interpretaciones, sobre todo cuando dedicó a todo el público “una que no voy a decir su nombre pero que todos reconocerán”. Se trataba de “Mi ciudad” en un extraordinario arreglo y ejecución.
Daniel regresó a su natal Salamanca después de un año de irse a Europa a seguirse perfeccionando. Habló con seguridad, con soltura, con precisión, agradeciendo y reconociendo al maestro Ramírez “quien ha tenido una gran influencia en mi vida” dijo.
Al final, los dos artistas Juan y Daniel, violín y guitarra, generaciones distintas, interpretaron dos piezas a la par, en arreglos realizados por el maestro Ramírez. “Tocaremos en más conciertos juntos”, diría el violinista Juan, en lo que se antoja el cobijo de un maestro destacadísimo para un joven que, estando ya formado con una gran calidad artística interpretativa, sigue dispuesto -con humildad evidente- a seguir aprendiendo de grandes maestros como Juan R. Ramírez.
Fue una noche de concierto de gala por la calidad interpretativa, por el cariño hacia Salamanca que ambos proyectaron, quizá solo tres detalles debieron cuidarse con mayor esmero: la falta en la calidad de sonido (Servicios Públicos sigue enviando pésimos equipos a lo cultural, por lo visto); la carencia de programas de mano, y unas luces que, en movimiento continuo, recorrían el salón de escenario a techo, distrayendo. Fue necesario que Daniel Salceda les dijera que las quitaran “por favor”. Peccata minuta si usted quiere, pero, para los talentos que estaban en este modestísimo escenario salmantino, resultan imperdonables. Vaya, no se correspondió con el letrero que estaba en el ciclorama: “Artistas salmantinos que han puesto en alto el nombre de Salamanca en el extranjero”.



