Júpiter y sus lunas galileanas

Desde la Azotea de Orión
Júpiter y sus lunas galileanas
Braulio Guerra Urbiola
Les comparto esta fotografía que hice del planeta Júpiter, el gigante del Sistema Solar. A la izquierda se alcanzan a delatar dos pequeños puntos luminosos: son dos de sus lunas galileanas, descubiertas por Galileo Galilei en 1610. Lo que vemos sobre el planeta son enormes bandas de nubes y tormentas atmosféricas que se desplazan a velocidades extraordinarias en una atmósfera compuesta principalmente por hidrógeno y helio. Observar a Júpiter siempre produce una sensación extraña: parece una estrella brillante más en el cielo, pero a diferencia de las estrellas, los planetas no titilan; mantienen una luz fija y constante al reflejar la luz del Sol.
Júpiter está compuesto aproximadamente por un 90% de hidrógeno y cerca de un 10% de helio, además de pequeñas trazas de otros elementos. Su diámetro supera los 139 mil kilómetros, suficiente para que más de 1,300 planetas Tierra pudieran caber dentro de él. Bajo sus capas de nubes existe un océano gigantesco de hidrógeno metálico líquido, sometido a presiones y temperaturas inimaginables, capaz de generar el campo magnético más intenso de todo el Sistema Solar. Sus tormentas son tan enormes que algunas podrían tragarse planetas completos como la Tierra.
La existencia misma de Júpiter probablemente ayudó a que la vida pudiera desarrollarse aquí. Su gigantesca gravedad funciona como un auténtico escudo cósmico, atrayendo o desviando asteroides, cometas y cuerpos errantes que de otro modo podrían impactar nuestro planeta. Muchos científicos consideran que sin Júpiter, la historia de la Tierra habría sido radicalmente distinta. Mirarlo es observar a uno de los grandes guardianes silenciosos del vecindario cósmico.
Hay algo profundamente inspirador en los planetas. Desde la Tierra los vemos apenas como pequeños puntos luminosos suspendidos en la oscuridad, pero detrás de esa aparente simplicidad existen mundos inmensos, dinámicos y violentos. Tal vez por eso me gusta pensar que, igual que los planetas, nosotros también debemos aprender a mantener nuestra luz firme y constante, sin titilar ante la oscuridad.
Datos técnicos:
Celestron EdgeHD 11”
Cámara ZWO ASI662MC
Montura ZWO AM5
Video de 1 minuto
2000 frames procesados
Procesado con AutoStakkert, RegiStax, IMPPG y PixInsight
Observatorio: “La Azotea de Orión”
Querétaro, México



