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Mi visita a Puebla

No recuerdo muy bien cuando supe sobre Puebla la primera vez, pero siempre, desde que empecé a vivir en la CDMX, había pensado en que debía visitar al estado y la ciudad. El fin de semana pasado finalmente pude visitar Puebla y también Cholula, de donde es una amiga mía de la universidad. Siendo la pelirroja que soy, siempre me siento un poco extraño en un lugar nuevo en México porque sé que me veo muy distinta de los demás, pero mi amiga de Cholula también es pelirroja, y entonces, estuve muy curiosa de ver como ella se interactuaría con su ciudad como una pelirroja.

Después de llegar a mi Airbnb cerca al Zócalo de Puebla, dejé mis maletas y por 10 pesos fui en el autobús a Cholula. A llegar, vi a mi amiga y anduvimos por el mercado, que me recordaba mucho al de Medellín en la CDMX por los olores y las piñatas colgadas del techo. Después, fuimos directamente a la pirámide, solo parando para ver a los voladores. Había querido mucho ver a los voladores y fue una muy buena sorpresa ser testigo de ellos en Puebla. Escalamos hasta la cima de la pirámide, donde pudimos ver toda la zona alrededor, incluyendo a Puebla y Cholula. Los dos se vieron como la misma ciudad y realmente la vista pareció mucho a la CDMX con edificios a todos lados y montañas al fondo. Algo muy chido fue ver al volcán Popocatépetl emitiendo humo, en un momento las nubes del volcán se vieron como un perro rezando. Entré a la iglesia encima de la pirámide y sentí que es una iglesia muy preciosa por toda la decoración de oro. Después, fuimos a cenar en San Andrés Cholula y me di cuenta de que la ciudad es muy vibrante, con mucho que hacer.

Él siguiente día reservé para explorar a Puebla. Fui a ver el tianguis de los domingos donde se venden muchas antigüedades y muebles. Después caminé por los túneles bajo de la ciudad, que me acordaban de las catacumbas en París y se sintieron muy frescos. Fue un descanso bienvenido del sol de Puebla, porque no hay mucha sombra ahí. También fui a la biblioteca pública más vieja de México: la biblioteca Palafoxiana, donde vi libros del siglo XVII. Como soy muy nerd de la literatura y la historia, a mí me pareció bastante interesante y bonita la biblioteca. Entré a la catedral de Puebla que estuvo muy bonita, pero creo que un poco menos que la iglesia de Puebla. Y la cosa más importante que hice, probé mole poblano. La verdad, no me gustó tanto pero ahora siempre podré decir que lo he probado.

Al fin, fui al central de autobuses a regresar a la CDMX y en 3 horas ya había llegado a mi casa. Comparado con ir en bus cinco horas para llegar a Guanajuato me pareció bastante fácil el viaje. Creo que fue muy divertido conocer a Puebla y tener mi amiga como una guía. La ciudad es muy bonita con el estilo colonial con fuentes y edificios con fachadas lindas.

En el siguiente viaje, quiero ir a Oaxaca o la Riviera Maya, pero no puedo decidir cuál quiero visitar primero.

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