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LOS MANDAMIENTOS DE LA SALUD MENTAL

Crónicas del Espíritu

 

 

 

LOS MANDAMIENTOS DE LA SALUD MENTAL

 

 

 

Iván Juárez Popoca.

 

 

 

 

 

El psicólogo John Powel apunta que en dos mandamientos bíblicos se encuentra la clave de la salud mental.

 

 

 

La angustia existencial, los celos, la avaricia y todo tipo de neurosis son causadas por el apego: la dependencia a personas o cosas que convertimos en becerros de oro que idolatramos, convirtiéndolos en el centro de nuestra vida y sin los cuales sentimos que no valemos nada.

 

Y sufrimos cuando perdemos a alguien o alguna cosa que consideramos de valor: nos aferramos al pasado y negamos la realidad de que todo tiene su final y que la vida -en la que deberíamos confiar- tiene un movimiento perfecto determinado por una voluntad superior a la que llamamos Dios, pero que algunos pueden denominar la Gran Energía, el Cosmos, etc.

 

 

 

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”

 

 

 

El primer mandamiento nos enseña que la única dependencia que es válida y que, paradójicamente, nos libera de todo aquello que nos esclaviza y nos causa dolor es la dependencia total a la divinidad.

 

 

 

Por otra parte, para estar saludables mentalmente hemos de conocernos y aceptarnos, para de allí partir a la superación. Y no hay que enfocar únicamente nuestros defectos, sino también las virtudes. Tendemos a maltratarnos debido a programaciones que parten desde la familia y son reforzadas por una sociedad manipulada por un poder que requiere personas con baja autoestima.

 

El valorarnos y procurar nuestra mejoría en todos los aspectos es una condición básica para ser libres. Asimismo el amor propio es indispensable para amar a los demás: quien no se ama a sí mismo no puede querer genuinamente y esto está perfectamente expresado en el segundo mandamiento:

 

 

 

“Ama a tu prójimo como a ti mismo.”

 

 

 

En la medida que logremos practicar estas dos grandes enseñanzas de Jesús, quien consideró que eran la base de “toda la ley y los profetas”, podremos lograr el contentamiento y esa paz de la que muchas veces carecemos.

 

 

 

¿Pero qué es el amor? Difícil definición, pero sintetizando podemos decir que ese sentimiento, cuando es maduro, ha de contener estos ingredientes: Conocimiento (puesto que no podemos amar lo que desconocemos,) Aceptación (lo cual no implica resignación sino punto de partida,) Cuidado y Respeto, Admiración ante lo maravilloso que tenemos frente a nosotros y -como consecuencia de todo ello- la necesidad de estar con esa otra persona o en la presencia de Dios.

 

 

 

 Sin embargo, para poder aprender a amar hemos de empezar con nosotros mismos.

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