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Festejo y asesinato conmocionan a Salamanca

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Festejo y asesinato conmocionan a Salamanca

Galia Razo

Fue el pasado 16 del presente, cuando comenzaron los festejos en torno al 422 aniversario de la fundación de Salamanca (aunque la fecha exacta es el 1º. de enero), llevándose a cabo por primera vez un evento que se denominó “evento cultural”, consistente en un desfile con participación de diversos grupos culturales y religiosos. Esto comenzó a las cinco de la tarde, culminando en el jardín principal.

A las seis de la tarde, hubo otro suceso que turbó a la población y fue el asesinato del comandante de Seguridad Pública del municipio, Andrés Ramírez Hernández.

Si bien, ambos acontecimientos fueron de distinta naturaleza, obedeciendo a distintas causas, deja inscrita esta fecha en el calendario de sucesos que conmocionaron a Salamanca: por un lado, las manifestaciones culturales y por el otro, el asesinato.

Si hablamos del desfile cultural, la inclusión de grupos de baile folklórico dio lucimiento, alegría y color; también la de los deportistas, la porra del equipo local “La tóxica” que con una inmensa bandera y a tambor batiente puso nota distintiva, pero donde hubo muchos comentarios fue alrededor de la participación de grupos religiosos, de gremios,  incluida la salida del Cristo Negro, que tradicionalmente se lleva en procesión por las calles, en ocasiones excepcionales, pidiendo misericordia por algún evento grave en la ciudad, por ejemplo una inundación.

Y es que, siendo un evento de la autoridad cívica, llama la atención la inclusión del factor religioso. De hecho, los comentarios en torno a la realización, por la mañana, de un acto cívico recordando la gesta que dio origen a la fundación de la ciudad y luego la invitación a la celebración de una misa solemne, pone de manifiesto el fallido respeto al principio constitucional sobre la laicidad del estado.

Conviene detenernos aquí. El Artículo 40 Constitución Política Mexicana vigente, aborda en el capítulo I de la soberanía nacional, que una de las características de la República es que debe ser laica; mientras que en el Artículo 41 habla acerca de que “el pueblo ejercerá su soberanía (…) en regímenes interiores (entiéndase que se refiere a los municipios), lo que en ningún caso podrá contravenir las estipulaciones del pacto federal.

Resulta entonces que este desfile, violenta el precepto constitucional de laicidad, entendiendo por ésta que el estado y la iglesia están separadas. Que las creencias religiosas se circunscriben al ámbito privado y no se refiere a ninguna religión en particular.

Si bien, el desfile resultó novedoso, la mezcolanza revela poco conocimiento de la ley y de los principios rectores de la República. No se quisiera pensar en una demostración de que ahora yo soy la autoridad y hago lo que me viene en gana.

Esa fue una primera conmoción que desataron sendos eventos: la misa y luego el desfile.

La segunda llegó una hora más tarde, al ocurrir el lamentable asesinato de quien estaba al frente de la Seguridad Pública, Andrés Ramírez. Y se convierte en una sacudida para la sociedad, no solo porque una vez más, un elemento de este cuerpo de seguridad resulta abatido, sino que se suma a estos acontecimientos que no se entienden. ¿Para quién es el mensaje? ¿Qué quieren transmitir?

Golpe duro para la administración, para el municipio, así lo dijo el Alcalde César Prieto, que estuvo ausente de la conmemoración de la fundación de Salamanca pues estaba en la CDMX, en una reunión nacional convocada por el Gobierno Federal.

Transcurre pues el devenir de la vida colectiva de Salamanca, en estos eventos contradictorios, inentendibles, desconcertantes.

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