El debate, o el ejercicio de la desilusión

El espejo
El debate, o el ejercicio de la desilusión
Galia Razo
El debate sostenido en días pasados por los aspirantes a la presidencia de la República salió a deber. La razón es simple: fue, como siempre, un exhibidero de lo mal que se han hecho ciertas cosas en el desempeño de los cargos públicos y eso, rebasa las propuestas.
Una tiene -Claudia-, más que la otra -Xóchitl- señalamientos, pues su tiempo en la política es de larga data; a veces, hubo acusaciones sin peso pues se habla de patrimonios particulares como si tuviera que dar cuenta al público de sus manejos privados.
Dijeron los ‘analistas’ que ganó el debate Claudia. Me pregunto ¿alguien debe ganar? Y de hacerlo ¿qué gana? ¿posicionamiento mediático? ¿difusión de sus ideas? ¿o la ratificación de un discurso harto conocido que no convence? Porque, sobre todo, este estuvo plagado de afirmaciones de autoelogio, de asegurar que tuvo resultados durante su periodo de gobierno en CDMX, de no responder a los cuestionamientos de corrupción sobre los hijos incómodos del presidente.
Y en el caso de Xóchitl ¿qué se tendría qué ganar? ¿Más adeptos? ¿Difundir sus propuestas? Ha tenido ya muchos canales para hacerlo y son conocidas. Al contrario, al parecer le faltó ser más incisiva en los grandes incumplimientos que existen en materia de gobierno, se le notó incómoda, descolocada.
Jorge Álvarez Mainez, cumplió su papel, difícil de saber que lleva una enorme desventaja, pero está desempeñando un rol suyo beneficio es que se ha convertido en una figura política de dimensión nacional, se quiera o no. Y hasta el gesto caballeroso tuvo de decirles que se sentía halagado por estar conteniendo con dos destacadas mujeres. No me parecieron descabellados algunos de sus señalamientos, tampoco algunas de sus propuestas, pero de nuevo, los ‘analistas’ ni se tomaron tiempo en ir más allá del chascarrillo.
Al final, estos participantes ganan de una u otra manera en su curricula personal; los que veremos qué ganamos y cómo, seremos los ciudadanos el próximo 2 de junio, cuando tengamos que elegir entre dos modelos de país, división absolutamente peligrosa para todos.



