Crónicas del espírituEl opinadero

EL ARTE DE NO HACER NADA

Crónicas del Espíritu

 EL ARTE DE NO HACER NADA

       Iván Juárez Popoca

Consideraba a Christian Castro como un artista superficial. Sin embargo, mi perspectiva ha cambiado desde su declaración respecto a que él invitaba  personas y les enseñaba a «no hacer nada» porque le parecía absurdo que la humanidad siempre quisiera estar ocupada. Esto, independientemente de su calidad como cantante, demuestra una agudeza digna de ser tomada en cuenta.

Desde luego que Castro no plantea que no haya que ganarse el pan sino que también hay que parar de vez en cuando esa actividad compulsiva a la que la sociedad nos empuja, como si hubiera que justificar la existencia por medio de la productividad.

Diógenes, el filósofo griego del siglo IV antes de Cristo, rechazaba el trabajo como un fin en sí mismo y pensaba que debía ser un medio para alcanzar la virtud y la libertad: no como fuente de orgullo e identidad.

El filósofo contemporáneo Byung Chu Han apunta que la sociedad de consumo ha logrado que los seres humanos se esclavicen a sí mismos: siempre en competencia, desesperados por tener más sin que importe el amor, la familia, la paz mental ni –mucho menos-  la espiritualidad.

Claro que es bueno y necesario laborar en aquello que nos gusta y es benéfico para los demás, pero si se vuelve algo que no permita ningún tipo de ocio dañará nuestra salud y solamente será bueno para el sistema de explotación global controlada por las élites. Incluso Marcuse –intelectual marxista- se apoya en el mito bíblico de Adán y Eva para hacernos ver que el trabajo ha sido sacralizado por el capitalismo, pero que en realidad desde el principio de los tiempos tuvo una connotación negativa: se trata de algo que hay que hacer para sobrevivir porque se nos ha sido impuesto al ser expulsados del paraíso.

Por todo ello considero que la expresión de Christian que tantas burlas provocó tiene bastante sabiduría. Y el que sea miembro de una familia famosa y próspera no le quita validez a la recomendación de aprender a estar inactivos, en contacto con los pensamientos más íntimos: no es fácil, le tenemos miedo al silencio y al autoconocimiento porque estamos programados para la evasión…se trata de un arte que hay que conocer, dominar y practicar con regularidad para obtener un beneficio inconmensurable.

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