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Doodle-do!: reseña de Miss Meadows

Por Gonzalo Enrique Bernal Rivas

¿Existe la justicia? ¿Hay justicia en otros países? ¿Y en México? ¿Qué tan válido es hacerse justicia por su propia mano? ¿Sería yo capaz de hacerlo? ¿Qué tan lejos llegaría para lograrlo? ¿Me importaría que ello tuviera consecuencias? ¿Habría consecuencias? ¿Son más los hombres que las mujeres delincuentes? ¿Conozco a alguien que tuvo una herida de injusticia durante su niñez? ¿Qué consecuencias puede tener una herida de injusticia sobre un niño al convertirse en adulto?

Estas y muchas otras preguntas son las que es capaz de detonar Miss Meadows (La señorita Meadows), un filme estadounidense de suspenso y comedia que fue creado y dirigido en 2014 por Karen Leigh Hopkins.
La señorita Meadows, personaje central de la película, es encarnada por Katie Holmes. Es una mujer joven que vive sola y que trabaja como maestra sustituta de primaria. Se distingue por su peculiar forma de vestir (que es comparada en la propia película con el atuendo de Mary Poppins) y que incluye vestidos a la rodilla,
guantes, zapatos de tap y un pequeño bolso en donde siempre lleva una pequeña pistola. En secreto, la protagonista es una vengadora que asesina a quienes la acosan y a los delincuentes que cometen crímenes en su entorno inmediato. En la película, el personaje asesina a tres hombres, uno que intentó secuestrarla, otro que hizo un tiroteo masivo en una cafetería y uno más que abusaba sexualmente de uno de sus alumnos.

Meadows es una mujer solitaria que tiene más contacto con sus alumnos (por quienes se muestra especialmente preocupada) que con sus colegas o vecinos. Su única compañera constante es su madre, a quien llama por teléfono diariamente, y de quien recibe siempre el recordatorio de tener buenos modales y hacer “lo correcto”, hasta que un día se enamora de un alguacil. Este último descubre la identidad real de la señorita Meadows y se debate entre delatarla o protegerla, logrando que el público se identifique con él gracias a que la protagonista consigue conquistar al espectador desde los primeros minutos.
La tensión llega a su punto más álgido cuando la señorita Meadows se enfrenta a un ex convicto recién llegado a su vecindario, quien representa una clara amenaza para la comunidad y por lo tanto, es sujeto de ser eliminado para evitar que le haga daño a alguien. En su intento por rescatar a una víctima de secuestro de ese criminal, la maestra terminará siendo ella misma la presa.
Meadows es un personaje profundamente humano. Describirla como una heroína trastornada o perversa no sería apropiado. Más bien se trata de una mujer que fue marcada por un experiencia de injusticia cuando era niña, lo cual la llevó a comportarse como lo hizo al volverse adulta. Precisamente, este es un tema que se aborda en la película paralelamente al de la justicia, las heridas de la niñez. En definitiva, si estos temas son del interés de usted, amable lector, esta cinta es altamente recomendable. Finalmente, no queda más que
despedirnos de la muy singular manera de la maestra, con una especie de kikiriki: Doodle-doo!

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