Crónicas del espírituEl opinadero

EL TRI Y LAS MENTADAS DE MADRE

Crónicas del Espíritu

EL TRI Y LAS MENTADAS DE MADRE

Iván Juárez Popoca

Platón, el gran filósofo de la antigua Grecia, se pasó la vida tratando de formar a ese gobernante ideal que combinaría la sabiduría con el poder, pero nunca logró ese objetivo: la naturaleza humana -con su parte sombría- se ha manifestado a lo largo de la Historia comprobando que la política es el arte de la mentira y la manipulación.

No podemos negar que todo gobernante ha tomado algunas decisiones benéficas, pero en mayor o menor medida aparece la sombra y la relación que se tiene con el sistema económico que mueve los hilos de la política. Asimismo, se da la seducción de la fuerza, el instinto que sólo se satisface controlando la vida de los demás, aparte de acumular riqueza aprovechándose del puesto.

En México lo hemos constatado una y otra vez: ni las invasiones extranjeras ni el imperialismo yanqui le han hecho tanto daño al país como la mayoría de nuestros políticos.

Desde que tengo uso de razón he visto y experimentado la esperanza puesta en el presidente en turno o en el  próximo salvador de la nación, antes de comprobar que el líder en cuestión es igual o incluso peor, en estulticia y corrupción, a los anteriores.

La mayoría de los mexicanos albergamos un resentimiento hacia los líderes que, aun teniendo buenas intenciones al principio, cambian al entrar en contacto con la silla maldita donde Emiliano Zapata se negó a sentarse.

En un sistema mínimamente democrático, todos tenemos cierta responsabilidad en la llegada de los malos gobernantes, pero muchas veces en lugar de cambiar individualmente y de luchar por los cambios sociales, nos concretamos  a insultar desde la impotencia.

Alex Lora, el icónico fundador del TRI, es un poblano que conecta con un sentimiento nacional que lucha por expresarse de alguna manera, por salir del laberinto de la soledad del que habló Octavio Paz.

Lora utiliza el rock, quizá con el afán de provocar la controversia o por convicción, para golpear con irreverencia al presidente o presidenta en turno recordando a la progenitora del personaje.

Esto lo ha hecho por décadas en sus conciertos donde multitudes se unen en una catarsis liberadora que jamás será cuestionada mientras el poder no sea utilizado de una manera honesta, productiva y honesta: algo totalmente utópico. Mientras tanto, cuando estamos en un evento del TRI, sentimos las ganas de unirnos al cantante en ese grito, festivo y desesperado al mismo tiempo. Y les gritamos a los que mal nos gobiernan:

 ¡C h i n g u e n  a  s u  m a d r e!

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