NO ERES QUIEN TU CREES

Crónicas del Espíritu
NO ERES QUIEN TU CREES
Iván Juárez Popoca
Yo no soy Iván. Ese es simplemente un nombre que me dieron y que de alguna manera ha influido en muchas de mis actitudes. Y ese es el caso de casi todos los seres humanos.
Nacemos en lo que los indios Hopis de Arizona llaman la “hopiedad”; un estado de pureza que se va perdiendo y que hay que recuperar a lo largo de la vida. Desde niño absorbemos costumbres, emociones y comportamientos de los adultos, además de que las circunstancias van moldeando nuestro carácter.
La familia y el Estado (a través de la educación oficial) nos imponen ideología y formas de concebir la vida.
Por otra parte, en el transcurso de nuestro desarrollo vamos recibiendo golpes, heridas psicológicas que, si no sanan, te harán reaccionar constantemente de una manera irracional y dolorosa,
Los medios de comunicación nos bombardean con una gran cantidad de ideas que sirven al sistema para controlarte, aunque no tengan sustento en la realidad; “una mentira repetida mil veces se volverá verdad” y será un instrumento esencial para la élite en el poder.
Y así vamos caminando con máscaras impuestas y con otras que nosotros mismos elegimos en el mercado de la fantasía para poder sobrevivir en medio de la selva. Luego te acabas por identificar con esas máscaras: crees que eres esa “personalidad”, concepto que proviene de “persona”, cuya raíz griega hace alusión a la máscara. Nos identificamos con nuestros sentimientos, con lo que poseemos, con nuestros éxitos o fracasos, con nuestro cuerpo, con lo que dicen de ti, etc.
¿Y si te dijera que nada de eso eres tú?
Eres parte de una energía con unidad universal, un misterio imposible de conocer por completo y que se manifiesta individualmente a través de tu nacimiento. Eres una conciencia capaz de observar a la distancia tus actos, tus emociones y hasta tus pensamientos. Somos personajes formados a través de los años y la buena noticia es que, si hacemos consciencia mediante la autoobservación y el autoconocimiento podemos modificar las escenas y el final de la obra teatral. El primer paso es darnos cuenta de que somos algo que supera lo material, algo que viene de algo grandioso e imperecedero.
Aunque el mundo es importante y en él hemos de actuar de la mejor manera posible, no hemos de darle demasiada importancia. No es necesario que tu ego persiga aquello que te han impuesto. La verdadera misión es la de aprender lo más posible, empezando por tu verdadera naturaleza.



