EMPUJANDO LA ROCA

Crónicas del Espíritu
EMPUJANDO LA ROCA
Iván Juárez Popoca
La Fe consiste en una certeza, aunada al compromiso y la perseverancia. Esta última es algo muy difícil de cultivar: muchas veces empezamos algún proyecto -pequeño o grande- más nuestro entusiasmo resulta llamarada de petate debido a que topamos con dificultades que nos impiden lograr resultados con rapidez. De allí que se diluyan propósitos de año nuevo cómo bajar de peso, aprender un idioma, llevar a cabo un negocio, etc.
Para lograr objetivos, la Fe resulta resulta primordial: ¿qué tan convencidos estamos de la importancia de una meta y de nuestra capacidad para llegar a ella? Si tenemos confianza y un verdadero interés, podremos ser perseverantes.
Por otra parte, hemos de reconocer que el camino puede ser tan gratificante, como el lugar de destino.
Un entrenador les pidió a sus pupilos que empujaran una roca y ellos obedecieron. Pasaron muchos días y el sensei pasaba a supervisar que sus subordinados continuarán con su trabajo, a pesar de que la piedra era enorme y no parecía moverse ni un milímetro.
Llegó el día en que los encontró sentados y al preguntarles porque no estaban cumpliendo su tarea, los aprendices respondieron que no tenía caso continuar pues la roca no se movía.
El maestro le gritó: “¡Yo no les exigí que la movieran, sino que la empujaran!”
Luego les hizo ver que gracias al esfuerzo realizado sus músculos se habían fortalecido, al igual que su voluntad.
A veces se van logrando beneficios con el simple hecho de trabajar en la consecución de un objetivo mayor.
Lo importante es no cejar: mantener la esperanza en base al esfuerzo y a la concentración en el aquí y el ahora: en el viaje.



