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Y el ganador es… ¡el abstencionismo!

Pulso de Querétaro

Y el ganador es… ¡el abstencionismo!

Andrés González Arias

Martes 3 de junio 2025

Más pronto que tarde –como presagio de lo que pasará en el 27–, llegó el primer agarrón.

Para algunos –eso dicen– el poder marea. Y le llaman maldito poder, porque deteriora a quién lo tiene.

Las elecciones del pasado domingo mucho tuvieron de eso.

Los de la derecha, le llaman «farsa democrática»; los de la izquierda, lo consideran cómo «todo un éxito».

La semana anterior las partes se armaron hasta los dientes. Vendrían a lo largo de los días, los acordeones – de ambas partes -; se armaron brigadas anti mapaches. Y se comenzaron a dar con todo.

Es la operación del voto duro de ambos partidos.

Los seguidores de Morena, del oficialismo, tacharon el llamado a no votar como un acto profundamente antidemocrático; la contraparte, los de la derecha, le llamaron que «estas elecciones eran una auténtica farsa».

Y el abstencionismo imperó. Algunos señalan que fue el verdadero ganador. Y en cifras extraoficiales, osciló entre el 87 y el 89 por ciento. La presencia en las urnas, que fue a todas luces raquítica, fue de solo un 13 a un 11 por ciento.

La verdad es que operó, a diestra y siniestra, el voto duro de los dos partidos, Morena y el PAN.

Ese es el mensaje que dan los resultados.

Sin embargo, el mayor mensaje lo da el ciudadano, al no asistir mayoritariamente a las urnas.

El ciudadano, el sin partido, lanzó un claro mensaje: Rechazo a la Reforma Judicial. Y por eso no salió a votar. Muchos de estos – y eso se vio en las grandes ciudades del país –comenzando con la Ciudad de México– inundaron las principales avenidas y calles
de donde viven. Aquí en Querétaro la manifestación en contra caminó de la Alameda Hidalgo, hasta el jardín de La Corregidora. Habría ahí unas 400 personas.

La operación de ambos partidos fue sorda, subterránea, pero ciertamente se notó en las urnas.

El mensaje del ciudadano fue claro. Rechazo, rechazo y más rechazo.

Y el domingo se convirtió para Morena, en un «domingo negro»; no obstante, el optimismo de la presidenta y que, con ese altísimo abstencionismo, le llamó a la jornada del pasado domingo, que fue «todo un éxito».

Yo no lo veo así, porque sí a una fiesta invitas a 100 personas y solo asisten 11 o 13, el poder de convocatoria se le puede llamar que fue un fracaso.

Eso fue lo que pasó este domingo, véase desde el ángulo que se quiera ver.

Ese «éxito» puede convertirse en un auténtico fracaso, si los nuevos magistrados, los nuevos jueces, no cumplen con su delicada encomienda y también, a alguno de los fallos que emitan, se les note el sello, aunque este sea muy sutil, del oficialismo.

Por el contrario, lo que vimos el domingo, suele ser solo la punta del iceberg, por lo antidemocrático, por la voracidad que demostraron los que tienen el poder.

Sin embargo, el veredicto del pueblo ya está dictado:

«No queremos la Reforma al Poder Judicial».

Si, que se reforme, pero así, no.

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Las ideas expresadas en las columnas, así como en otros artículos de opinión, no necesariamente corresponden a la línea editorial de Radar del Centro, y son solo responsabilidad del autor.

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