Vejez y crimen: reseña de un fenómeno editorial

Por Gonzalo Enrique Bernal Rivas
El club del crimen de los jueves fue la primera novela escrita por el inglés Richard Osman. Fue publicada por la editorial Viking Press en 2020 y su versión en español por la editorial Espasa. Alcanzó un éxito muy grande rápidamente, tanto que fue adaptada para el radio en 2021 y Steven Spielberg compró los derechos para filmar la película que saldrá próximamente. Pero, ¿por qué ha cautivado a los lectores? La respuesta a esta pregunta podría encontrarse en relacionar dos ideas que no encontramos juntas con frecuencia: vejez y crimen. El libro trata de un grupo de cuatro ancianos, dos hombres y dos mujeres, que entre varios más viven en una comunidad de lujo en Reino Unido. En el lugar ocurre un asesinato que los motiva a reunirse y a combinar sus habilidades para buscar al culpable.
Entre los grandes aciertos de este libro podemos mencionar que está dividido en 2 partes, la primera de 52 capítulos breves y la segunda de 61 capítulos. Pueden parecer muchos capítulos, pero tratándose de un texto de 462 páginas, la segmentación da como resultado una experiencia amena de lectura. Quizá esta sea una de las estrategias fundamentales para que un libro, particularmente de suspenso, nos mantenga intrigados: cerrar situaciones, pero dejando siempre una incógnita, pequeñas migajas que nos acerquen cada vez más a descubrir quién es el culpable.
Otro acierto del texto, que honestamente no noté hasta llegar al final de la primera parte, fue el cambio de tipografía. A lo largo del texto uno solo de los 4 personajes principales, llamado Joyce, tiene un diario cuyas páginas se mezclan con los acontecimientos descritos por el narrador. Las páginas de ese diario tienen por título el nombre “Joyce”; una tipografía diferente, más sencilla; y están escritas en primera persona. Otra estrategia inteligente que aligera la lectura, considerando además que dicho personaje es el más carismático de los 4, una viuda que cocina, que aplaude al emocionarse y que se enamora sin aceptarlo. Tengo que confesar mis deseos de deshojar el libro para reunir después nuevamente solo las páginas que corresponden al diario para comprobar si sería suficiente para comprender la trama o quizá solamente para volver a encontrarme con Joyce.
Por otra parte, si bien es cierto que en la versión traducida de una novela los nombres propios se conservan en el idioma original, cuando los nombres de personajes y lugares extranjeros se multiplican el lector puede sentirse confundido. Quizá romper esta regla valga la pena, siguiendo una actitud muy propia de la vejez que se menciona varias veces en el libro: hay una edad en la que uno puede permitirse decir lo que sea.
Un segundo desacierto es que la contraportada del libro promete: “el Club del crimen de los jueves se encontrará con su primer caso…”, lo que personalmente me hizo creer que a lo largo del libro se resolverían varios crímenes y que no serían necesariamente asesinatos. Como lector esperaba que el libro estuviera dividido en pocos capítulos, quizá seis u ocho, y que en cada uno se resolvieran enigmas de diferente tipo. En cambio, me encontré con una novela en la que se busca resolver solamente un par de asesinatos (vinculados con otros hechos ilícitos) que se resuelven hasta el final. ¿Respondieron estas decisiones del autor a su intención de escribir la secuela “El jueves siguiente” que se publicó en 2021? ¿Estarían relacionadas con intereses comerciales?
Concluyendo, las referencias de Osman a las enfermedades, la pérdida de memoria, la presencia de una muerte inminente, la experiencia, las vidas ordinarias y las extraordinarias, el amor, la ternura y muchos otros conceptos relacionados con la vejez son muestra del aprendizaje del autor al entrar en contacto con esa etapa de la vida. Sin duda, al margen del crimen, leer este libro es una buena manera de acercarse a una edad a la que no todos tenemos la fortuna de llegar.



