Sentimientos en la vejez: reseña de una secuela

Por Gonzalo Enrique Bernal Rivas
“El jueves siguiente” de Richard Osman, publicada en 2021, es la secuela de “El club del crimen de los jueves”. Una vez más fue publicada en español por la editorial Espasa y alcanzó, al igual que la primera parte, un gran éxito. Esta segunda novela está dividida en dos secciones, la primera fue llamada “Vendrán a verte tus amigos” y abarca del capítulo uno al veintinueve; mientras que la segunda, denominada “Algunas veces no das crédito a tus ojos”, incluye del capítulo treinta al ochenta y cuatro. Nuevamente Elizabeth, Joyce, Ron e Ibrahim, habitantes de la comunidad de retiro de lujo Coopers Chase y miembros del grupo autoproclamado el club del crimen de los jueves, son los protagonistas.
La alternancia de algunos capítulos narrados en tercera persona con otros narrados en primera persona (las páginas del diario de Joyce) se han mantenido con acierto; y como ocurrió en el primer texto, cada una de estas dos formas de narración tienen una tipografía diferente, lo cual también contribuye a que la experiencia de lectura sea grata. A pesar de estas afortunadas características, es posible que las participaciones de Joyce parezcan más forzadas que en el primer libro. Existe una línea muy fina entre un personaje encantador y otro impertinente. Joyce estuvo a punto de cruzarla.
Otro gran acierto de la secuela es que ha conservado los personajes centrales y el entorno original, lo cual le da al lector una sensación de familiaridad comparable a cuando se viaja a un país extranjero y se encuentra un producto de marca conocida. A diferencia del primer libro, los nombres, aunque son extranjeros no generan confusión, aunque aparecen nuevos personajes. Sobre la traducción, nuevamente a cargo de Claudia Conde, es posible que en la secuela haya sido ligeramente menos natural.
Por otro lado, mientras que el autor menciona varias enfermedades propias de la vejez en el primer libro, en esta ocasión la violencia hacia los adultos mayores ocupa un lugar central, particularmente como la que ocurre en un asalto. Si bien es algo que ocurre en la vida real, nunca es agradable leer sobre el maltrato a un anciano. Personalmente, este hecho me impactó tanto como los asesinatos mencionados.
Derivado de lo anterior hay otra idea que funciona como el motor de la novela: la venganza. Aunque es natural hasta cierto punto que el lector simpatice con las víctimas y se alegre de cualquier avance hacia el logro del desagravio, leer sobre ancianos con deseo de venganza produce una sensación agridulce. Por un lado, el lector esperaría que los adultos mayores hubieran aprendido por su experiencia de vida a perdonar, aunque por el otro al no tener nada que perder, quizá los ancianos podrían buscar la venganza sin temor a ningún castigo o a un castigo corto. Es posible que este tipo de reflexiones sean justamente las que el autor haya deseado generar. ¿El deseo de venganza se supera con la edad? ¿Hay sentimientos que cambian al envejecer? ¿O es que más bien los sentimientos y la edad son conceptos que no tienen relación entre sí?
Aún habiendo hecho frente como lector a la narración de este tipo de hechos, “El jueves siguiente” es recomendable, de fácil lectura y que mantiene la atención del lector en todo momento. Un libro para divertirse y recapacitar sobre una edad que solo algunos tienen el privilegio de alcanzar.



