El opinaderoLa lupa aguda

ORIGEN DE LAS NOTAS MUSICALES

LA  LUPA  AGUDA

ORIGEN DE LAS NOTAS MUSICALES

Fabio Enrique García Camacho” Payolo

Saludo para todos los Internautas de la revista Radar del Centro.

 

El título de la columna ya define la característica de este escrito. Se trata de uno de esos aspectos técnicos trascendentales para el desarrollo y evolución de este maravilloso arte llamado MÚSICA, la reina de las artes, claro está, con la venia de todas las demás manifestaciones artísticas como son: la pintura, la escultura, la literatura, la danza, la arquitectura y el cine.

De hecho, idear el recurso de las notas musicales, es lo que le permitió a la humanidad, poder escribir la música y que se preservara para que otros músicos pudieran reproducirla en cualquier momento.

La notación musical es el resultado de un largo proceso. El primer indicio de escritura musical se dio entre los siglos VIII y IX, y hoy se conoce como notación neumática. Los neumas eran signos elementales que se colocaban sobre cada sílaba del texto y servían de guía para recordar la melodía, (aprendida de memoria) que debía ser cantada, de un repertorio conocido de antemano. Los cuatro neumas elementales eran: punctum, virga, clivis y podatus. Los neumas no indicaban ni la altura exacta de la nota, ni el ritmo de la melodía, ni mucho menos la velocidad de emisión, sino que guiaban el sentido o la dirección que debía tener la línea melódica. (Por ejemplo: la virga indica ascenso hacia el agudo, el punctum, el descenso hacia el grave, el clivis un ascenso seguido de un descenso, etc.).

Con la Notación cuadrada, una evolución “tecnológica” se sustituyó escribir con la caña, usada en ese entonces, por una pluma de ave, evolución significativa pues permitía un trazo más fino y definido, sustituyendo el sistema de neumas anterior por los cuadrados una simbología más adecuada. Realmente una evolución de forma, no de fondo.

En el siglo X comenzaron a usarse líneas para señalar con alguna exactitud, la altura de los sonidos musicales. Inicialmente una línea roja trazada sobre el pergamino señalaba el sonido equivalente al Fa de hoy, y servía como referencia para los demás sonidos. Posteriormente se añadió una segunda línea de color amarillo que equivalía a un DO actual. Finalmente, el monje benedictino Guido D´Arezzo (995-1050) añadió otras dos líneas, creando el tetragrama o pauta de cuatro líneas. Gracias a contar con las notas musicales es como se puede tener “la memoria de la música”. Ahora bien, la gramática musical, que es la estructuración de las notas musicales, es el recurso para transcribir y hacer entendible la música que se escribe. Quiero decir que las notas musicales son a la música como el abecedario lo es al lenguaje y la gramática musical es como la gramática de los idiomas que permiten escribir, ser leído y ser entendido. En los inicios del hombre, la comunicación era precaria, por señas, signos y algunos símbolos básicos. La necesidad de trasmitir y hacerse entender obligó al hombre a desarrollar el lenguaje para subsistir. A medida que el ser humano evolucionó y se fueron conformando pequeños núcleos sociales se empezaron a dar actividades comunales, como unir fuerzas para sembrar, para cazar, para festejar las cosechas, la caza y su espiritualidad lo llevó a idear danzas. Ahí nacen los primeros asomos de música pues a partir de ritmos logrados mediante la percusión, ya fuera golpeando troncos de árboles huecos con leños o piedras, ya fuera golpeando recipientes llenos de agua, ya fuera golpeando pieles de animales cazados o sacudiendo y meneando troncos rellenos con guijarros o semillas duras, o resoplando cuernos o ya fuera imitando el canto de los pájaros con la garganta. Con esos ritmos, originados mediante la percusión, se desarrolló simultáneamente la danza, en rituales específicos para cada ocasión.

 

Las siete notas musicales llamadas con las letras DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI, utilizadas en los actuales pentagramas musicales conformados por 5 líneas horizontales y 4 espacios entre ellas, aunque nos parezca que siempre han estado así, no siempre fueron así. Reitero estas notas musicales y el pentagrama han ayudado a que la música sea más fácil de representar, de reproducir en cualquier momento, por cualquier persona conocedora de la gramática musical, que se extienda de forma más sencilla por el mundo entero y que se pueda tener un registro escrito perduradero en el tiempo.

Estas notas las ideó el monje benedictino Guido D’Arezzo en plena Edad Media exactamente en el siglo XI ¡hace un milenio!. Lo que se le ocurrió a este monje fué darle un nombre a cada nota musical y ponerlas en un tetragrama (porque al principio sólo tenía 4 líneas. En YouTube pueden encontrar la foto de este himno escrito en un tetragrama.

 

El monje escogió un himno dedicado a San Juan Bautista llamado «Ut queant laxis», por tener la especial particularidad que cada verso iba subiendo de tono y eso era perfecto para lo pretendido por el monje. Así que escoger el nombre de cada nota fue algo sencillo: utilizó la primera sílaba de cada verso de este himno para “bautizar” cada

una de las notas musicales:

Ut queant laxis (Para que puedan)
Resonare fibris (exaltar a pleno pulmón)
Mira gestorum (las maravillas)
Famuli tuorum (estos siervos tuyos)
Solve polluti (perdona la falta)
Labii reatum (de nuestros labios impuros)
Sancte loannes (San Juan)

 

El musicólogo italiano Giovanni Battista Doni, ¡600 años después!, decidió cambiar la primera sílaba UT por la sílaba DO, como se conoce hoy en día, debido a que terminaba en vocal y se prestaba mejor para fines pedagógicos y técnicos al practicar el Solfeo. Todavía se debate si esto lo decidió el músico Giovanni porque era religioso y DO viene de Dóminus (Señor en latín) o si fué por egocentrismo ya que su segundo apellido empieza por DO (Doni).

 

Por su parte, el tetragrama que hemos dicho creado por el monje Guido D’Arezzo servía para aplicar altura a las notas musicales. Con ello se conseguía diferenciar mejor las notas que eran graves de las que eran agudas. Mediante los espacios, la música ganó en riqueza y profundidad. Esto fue un avance enorme, ya que antes de esta ayuda técnica, las canciones se transmitían de viva voz, las cuales debían aprenderse de memoria, y todos sabemos que la memoria se va perdiendo al pasar de los tiempos.

 

El pentagrama, como lo conocemos en la actualidad, fue creado oficialmente en el siglo XVI, por Ugolino de Forlì, consiguiendo que se extendiera desde Italia y Francia hacia el resto de Europa y posteriormente hacia el mundo entero, imponiéndose como pauta de uso común para toda clase de música, religiosa o pagana (ya que al comienzo solo se permitía su uso para música religiosa), debido al  progreso decisivo que en la escritura musical significó la aparición de la partitura, porque en el pentagrama se indicaba de manera precisa la altura de los sonidos, que es la melodía, la definición del ”tempo” que establece la velocidad de la obra y el ritmo de la misma, permitiendo de forma exacta «leer» la música, aligerar la memoria, y facilitar el aprendizaje de los cantos.

 

Con la invención de la imprenta en 1455 se logró conseguir la divulgación de las partituras, pues a partir de ese momento la multiplicación de los originales de las partituras fue posible. Según los expertos, lamentablemente sólo una décima parte de la música escrita con anterioridad a 1600 ha logrado llegar a nuestras manos, debido principalmente a que hasta esa fecha la impresión seguía siendo costosa, dispendiosa y compleja. Generalmente las copias de las partituras se hacían a mano por expertos. Gracias a los buenos oficios de Bach, obras como las de Vivaldi han llegado hasta nuestros días. Con la llegada de la burguesía al poder en el 1700, se empezará a producir y a distribuir música impresa a gran escala. Este fue el principio de una evolución que, ayudada por los avances tecnológicos, ha desembocado en la actual presencia constante de la música en nuestra cotidianidad.

Espero que disfruten esta pizca de historia sobre la música, que alimenta nuestra alma, nuestras sensaciones y nuestras vidas.

Houston Tx USA.

Referencias bibliográficas:

ihmc.us Origen del as Notas Musicales,

scribd.com origen de notas musicales

academia.edu Origen de las Notas Musicales

cristóbaldemorales.net. Historia de la notación

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