Los Números

Yo Campesino
*Más allá de los índices de felicidad oficiales están las caídas en confianza y…
MIGUEL A. ROCHA VALENCIA
Dicen que los números no mienten y menos cuando desde el Inegi nos revelan una realidad que muchos se niegan a aceptar y nos muestran que el país no va bien más allá de los conflictos sociales derivados del abandono al campo, la inseguridad con sus asesinatos y el maquillaje a los datos necrológico.
En esa batahola donde grupos sociales y productivos alzan la voz en un grito de “basta” por tanta violencia y caída de la economía, sale a relucir que la confianza en el país y su gobierno se pierde por todos lados y se expresa no sólo en la ausencia de inversión privada extranjera que hasta sus bonos de deuda están liquidando mientras megaempresas anuncian su salida de México como Telefónica y automotrices, sino también en la caída del consumo y con los empresarios.
En los últimos meses no han faltado noticias negativas que se superan una a otra, incluyendo escándalos de corrupción en la administración pública donde el sello distintivo es la impunidad pues ni siquiera hay carpetas de investigación a pesar de evidentes complicidades de funcionarios con criminales.
Cloaca que se abrió de manera definitiva con los contratos del cártel de los López que abusaron del poder para saquear el presupuesto y que cierra con La Barredora, el enriquecimiento criminal de sus miembros y las ligas evidentes incluso de altos rangos de la milicia con actividades criminales como el huachicol y fraude con hidrocarburos.
Ni hablar de las distintas voces de la iniciativa privada nacional y foránea que semana con semana advierten y cumplen con no invertir derivado de las reformas al marco legal y especialmente por el bodrio de cambios y elección judicial, donde se llegó al grado de promover con acordeones a personajes que ni siquiera tenían la licenciatura en Derecho y salieron electos jueces como Adrián Guadalupe Aguirre Hernández, quien impulsado por Morena ganó para ser juzgador en Jalisco y prefirió renunciar al cabo de apenas dos meses, no se sabe si por incapacidad o vergüenza.
La confianza empresarial continuó en deterioro en octubre y ligó ocho meses en la zona de contracción, ante retrocesos en los cuatro sectores que lo componen ubicándose por debajo de los 50 puntos y lo peor es que las expectativas hacia el cierre del año son que continuará esa tendencia, contribuyendo a la caída de tres décimas en la proyección del PIB.
Concretamente hay datos negativos desde hace 18 meses en dicho indicador donde el sector de la manufactura cayó 3.1 puntos; la construcción bajó 3.2 unidades; el comercio descendió 4.4 y los servicios privados se contrajeron tres puntos.
Simultáneamente, la confianza de los consumidores de nuestro país registró el mes pasado un retroceso anual de 3.2 unidades, lo que implicó el mayor tropiezo en casi tres años, desde noviembre de 2022, afectada principalmente por el pesimismo de los hogares sobre la situación económica del país.
Como en el empresarial, la confianza de los consumidores ligó 10 meses consecutivos en contracción, según los resultados de la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO) del INEGI.
Esos dos índices son el termómetro para medir la economía de México, donde los expertos consideran que, si bien los hogares mantienen cierta estabilidad en su percepción individual, en general se incrementan las señales de cautela respecto a la situación del país, en un entorno de mayor incertidumbre. Es decir, no hay confianza en el futuro próximo. La proyección es a 12 meses.
Otro dato que “habla” de esa incertidumbre y desconfianza es que la participación de extranjeros en bonos del gobierno mexicano cayó a su menor nivel en 15 años, ya que en la tercera semana de octubre la tenencia de bonos en manos de inversionistas foráneos sumó 1.71 billones de pesos, lo que representó un 12 por ciento del total, la menor cifra desde enero de 2010.
Todo esto implica que no hay inversión privada que en todas partes es el motor que mueve la economía.
No hay nuevas plantas industriales, comercios o carreteras; se habla de grandes inversiones enlistadas y muchos proyectos como el de los ferrocarriles, pero donde no hay jugadores empresariales y seguramente ocurrirá como con el AIFA, Tren Maya o refinería de Dos Bocas, donde todo salió y sale del presupuesto público y el apoyo de la banca oficial; los particulares sólo participan como contratistas y eso si no se dan los trabajos a las fuerzas armadas.
Y si eso fuera poco, ni siquiera se ha pagado a proveedores de Pemex, no salen las licitaciones-contratos en materia de energía y las petroleras estadunidenses acusan a México de violar el T-MEC. Más aun, se cayeron una vez más las remesas y para colmo, nos peleamos con Perú. O sea…
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