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Los Mexicanos conocen más a Mickey Mouse que a sus héroes nacionales

«Es cuanto»

“Los Mexicanos conocen más a Mickey Mouse que a sus héroes nacionales”

Pedro Ramón reyes Maza

La frase que da título a esta columna encierra una triste realidad y fue expresada el 2 de diciembre de 1998 por Fidel Castro en la cumbre del Sistema Económico Latinoamericano (SELA). A continuación, mencionaremos algunos personajes que eran razonablemente conocidos a mediados del siglo pasado y que actualmente han caído en el olvido.

Epigmenio González Flores (Querétaro, Qro., 22 de marzo de 1781- Guadalajara, Jal. 19 de julio de 1858) Fue un acaudalado comerciante que abrazó -junto con su hermano Emeterio-, la causa Insurgente. Fue denunciado, el 13 de septiembre de 1810, por Francisco Buera y encarcelado en la ciudad de México. Se le ofreció el indulto a cambio de delatar a los conspiradores, el cual rechazó, por lo que fue trasladado a Acapulco y de ahí a Filipinas, en donde permaneció prisionero hasta 1836. Pobre, enfermo e inválido a causa de los grilletes en sus pies, fue hasta 1838 en que pudo regresar a su patria para darse cuenta que nadie lo recordaba ni reconocía como uno de los precursores de la Independencia. En 1839 el Presidente Nicolás Bravo lo nombró vigilante en la Casa de la Moneda en Guadalajara, con lo que lograba a duras penas sobrevivir. En 1855 un periodista lo reconoció y publicó la historia de este héroe injustamente olvidado. Falleció en 1858 y sus restos fueron trasladados al Panteón de los Queretanos Ilustres el 13 de septiembre de 1989.

José Cosme Damián Carmona Ortiz (Calabacillas, San Luis Potosí, 26 de septiembre de 1844 – 1 de marzo de 1869) Fue un soldado mexicano, fiel a las fuerzas republicanas de Benito Juárez, que participó en los combates contra la intervención francesa. Durante los enfrentamientos ocurridos en el sitio de Querétaro fue asignado en el puesto de centinela y el 27 de abril de 1867 estando de guardia, una granada golpeó su fusil y rebotó a 2 o 3 m de distancia. Demostrando serenidad y disciplina, Carmona se mantuvo firme en su puesto —a pesar de la explosión del artefacto— limitándose a solicitar a su superior un arma nueva, pues su fusil había quedado hecho pedazos, exclamando en voz alta “¡Cabo de Cuarto, estoy desarmado!”. Por el valor demostrado y la firmeza para mantenerse en su puesto fue ascendido a cabo de forma inmediata.  En honor a esta acción de Carmona, la Secretaría de la Defensa Nacional escogió esta fecha para celebrar en todo el país el Día del Soldado a partir de 1932, la cual fue respetada hasta 1950, año en que se estableció el 19 de febrero como Día del Ejército. Actualmente en esta fecha se celebra el Día de la Infantería.

Eulalia Guzmán Barrón (San Pedro Piedra Gorda, Cuauhtémoc, Zacatecas, 12 de febrero de 1890 -Ciudad de México, 1 de enero de 1985) fue una maestra y arqueóloga mexicana. Dedicó parte de su actividad profesional a impulsar la educación de las mujeres, en especial de las trabajadoras y de las clases sociales  más desfavorecidas.  En 1898, su familia se trasladó a la Ciudad de México, con el fin de apoyar el desarrollo profesional de Eulalia y sus hermanos. Ya en la capital, ingresó a la carrera magisterial a los 14 años y se graduó de la Escuela Nacional de Maestros en 1910. Comenzó su activismo político durante sus años de formación. Organizó en 1906 la agrupación «Admiradoras de Juárez», con el fin de realizar actividades a favor del sufragio femenino. Eulalia Guzmán tuvo sus primeros contactos con la arqueología y la antropología desde 1913. En 1949, se dio a conocer que en el pueblo de Ixcateopan, Gro., se habían encontrado los restos óseos del emperador Cuauhtémoc.  Eulalia Guzmán lideró los trabajos de excavación y concluyó que los restos encontrados pertenecían a Cuauhtémoc. La Secretaría de Educación Pública dejó «abierta» la investigación al no encontrar elementos tangibles para declarar la veracidad de los datos.

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