¿Hacia una economía de guerra?

Saludo para todos los Internautas de la revista Radar del Centro, cumpliendo nuevamente la cita quincenal, deseándoles un 2023 pleno de satisfacciones.
Los acontecimientos mundiales pronostican un 2023 algo enredado y confuso si analizamos la sugerencia que emitió la OTAN a sus miembros a finales de enero. La Organización del Tratado del Atlántico Norte, (NATO, por sus siglas en inglés), plantea a los países integrantes de esta alianza, enfocar sus políticas hacia una economía de guerra, medida que pretende neutralizar el conflicto bélico Rusia–Ucrania, que acaba de cumplir un año, tal como lo digo SI, 1 AÑO, sin vencedor ni vencido. Todos suponíamos que Rusia derrotaría fácilmente a su rival, pero no ha sucedido. Aunque en el papel Ucrania es el contendiente débil, la verdad es que se ha agigantado con todo el respaldo económico, con el material de bélico donado y con la política internacional de respaldo, recibido de los aliados occidentales USA, Francia, Inglaterra, Alemania (con reservas) y Japón. Como el conflicto se ha dilatado en el tiempo sin resultado favorable para alguno de los 2 contendientes, los países europeos en coordinación con Estados Unidos, a comienzo del 2023, determinaron enviar tanques de alta gama a Ucrania como apoyo para que logre ganar la confrontación. Esta medida agregó más tensión, a las ya de por si intensas tensiones, entre Rusia y el bloque occidental. A todas luces es evidente que a occidente NO le urge poner fin a la guerra a pesar de las nefastas consecuencias económicas y sociales que ha traído a nivel mundial. Basta recordar el impacto devastador en las economías occidentales por la inflación generada debida al incremento de los precios del gas y del petróleo suministrados por Rusia a Europa, justo cuando el invierno ha sido uno de los más gélidos y críticos de los últimos tiempos (cambios climáticos drásticos causados por el calentamiento global, los cuales son respuesta de la naturaleza a todos esos factores que inciden directamente en el ciclo del agua, el aumento de la temperatura media del planeta, el descongelamiento de los polos y los fenómenos de picos en los vientos), además de la escasez del trigo, pues Ucrania es uno de los mayores productores de este cereal.
Esta “sugerencia” de la OTAN, que es el brazo armado de la ONU, más que una sugerencia es casi como una orden la cual se va a cumplir porque se deriva de dos premisas, a saber:
1-. La guerra es el mejor negocio del mundo y entre más dure mayor es el lucro, como pudimos apreciar en los conflictos recientes de Afganistán, Irak, Israel y Palestina, y la actual confrontación en Siria,
2-. Los cacaos económicos, dueños de la riqueza van a persistir en su propósito de disminuir la población mundial, a como dé lugar, en vista de que con el Covid 19, no lograron la meta establecida de reducción
Una economía de guerra es aquella condición en la que ante una situación de guerra, los gobiernos asumen el control de la gestión de los recursos económicos propios del país para enfocarlos en la atención a la confrontación bélica. El investigador y estudioso francés Phillipe Le Billon la define como: conjunto de actividades que se organizan para atender y financiar la guerra, que pasan por la producción, movilización y distribución de los recursos, es decir se priorizan los recursos, fuerza laboral, los productos y las actividades del país direccionadas hacia la guerra, actuaciones que inciden en los impuestos, el comercio o el racionamiento de bienes. (Sic) El estado tomando las riendas de la economía, dará prioridad a las necesidades del ejército. Todo ello implica medidas como la movilización de la población, el control de la producción y el autoabastecimiento. (Tomado de la plataforma educativa en línea Economipedia).
Esta “sugerencia” que ha sido apoyada por el presidente Macron de Francia, Bauer y otros mandatarios europeos, también tiene detractores como el primer ministro de Hungría, quien declaró: Europa puede encontrarse en una situación inminente de economía de guerra, si Bruselas no cambia su política de sanciones a Rusia. La nueva estrategia debe buscar negociaciones de paz con Rusia, las cuales debe llevar a cabo EEUU, país que financia el conflicto, señaló el mandatario.
Así las cosas, el panorama para este 2023 pinta bastante oscuro, en lo social, en lo económico por la inflación galopante a nivel mundial, en lo del cuidado del medio ambiente y en el tema de la paz.
Para mí es una obligación escribir la columna de hoy, pues estos hechos afectan a todos por igual y algunos que tenemos la oportunidad de divulgarlos, debemos hacerlo.



