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El de Dulce, un rescate solidario

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El de Dulce, un rescate solidario

Galia Razo

Dos niños jugaban a la vera del río Lerma en Salamanca. Resbalaron y cayeron al agua. Se dieron cuenta y se movilizaron los cercanos y los de protección civil. Rescataron al niño ese mismo día. A la niña no, a ella se la llevó la corriente y pasaron varios días hasta encontrarla apenas ayer.

Las fuerzas de este cuerpo técnico bien integrado de Protección Civil siempre estuvieron presentes, montaron hasta un campamento base para desde ahí dirigir operaciones, cercano al lugar. Su desempeño profesional.

Pero una voz ciudadana se alzó paralelamente, convocando a voluntarios para la búsqueda, era la de Liborio Vázquez, personaje conocido por su altruismo.  Le siguieron varias personas que, provistas con sogas, lámparas y otros arreos de su propiedad, estuvieron apoyándolo varios días hasta que encontraron el cuerpo.

El haber localizado a la pequeña Dulce, significaba brindar paz a sus familiares, en cuanto a poder darle el adiós a su cuerpo, saber dónde iba a descansar en paz, aunque eso no quite el dolor en quienes la aman.

Para la Brigada Rescate Salmantino, encabezada por Liborio, significó una tarea bien hecha, aunque voces conocedoras dicen que no se puede estar improvisando, pues es de alto riesgo. Tienen razón, aunque, por fortuna, no pasó nada, pero, además, presumo si habría conocimientos básicos en torno a este tipo de labores de búsqueda, por la formación de Liborio.

Para los elementos de Protección Civil, también fue un desempeño bien realizado, y fue cuestión de circunstancias quien encontró el pequeño cuerpo. La verdad es que ellos cumplieron también con su tarea.

Así, este desastre se convierte en un rescate solidario, donde las palabras de Liborio en su muro, sintetizan el anhelo de todos los que estaban al tanto de esta tragedia: ¡Te dije que te iba a encontrar, pequeña! Y esa era la finalidad de todos.

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