CONFLICTO RUSIA–UCRANIA

LA LUPA AGUDA
Fabio Enrique García Camacho ” Payolo”
Saludo para todos los Internautas de la revista Radar del Centro.
Retomando la actividad de colaborar con mi columna en esta importante revista periodística independiente, me permito presentar los mejores augurios durante este 2024, para sus integrantes y para todos los lectores.
Este 2024 comenzó con la situación mundial bastante agitada, teniendo en cuenta que una vez el conflicto interminable de milenios, entre Israel-Palestina se agudizó, disminuyó el interés de las potencias involucradas de alguna manera en este conflicto de nunca acabar, entre Rusia y Ucrania, al igual que el de la población mundial, debido a los medios desinformativos del mundo que redireccionaron sus lentes hacia el Oriente Medio, para darle cubrimiento a este milenario conflicto.
Nótese como a partir de desatarse cruentamente el conflicto Palestina-Israel, estos medios, alineados a la política mundial de derecha, dejaron de darle relevancia informativa al conflicto ruso–ucraniano. Inexplicablemente se ha hecho frecuente omitir abrirle cámaras y micrófonos al presidente Volodemir Zelenski, a quien lo habían elevado al nivel casi de rockstar, se fue sucediendo el cerrarle las invitaciones a la ONU, a foros internacionales y regionales, así como retirar a sus corresponsales de la zona del conflicto para desplazarlos hacia Israel. USA anunció que no financiará más a Ucrania que porque no puede ayudar con dinero ni con armas, cuando se supo de un proyecto de ley que excluye la ayuda a Ucrania aprobado por la Cámara de Representantes gringa, de mayoría republicana, el cual aún debe cursar trámite en el senado “de mayoría demócrata“ pero es poco probable que prospere y probablemente será vetado por el presidente Biden. Por ahora queda en suspenso la ayuda que urgentemente necesita Ucrania.
La Unión Europea últimamente no se ha manifestado como Unión, pues se han conocido planteamientos de países europeos, individualmente. Para completar el cuadro diagnóstico, Zelenski persiste tercamente en negarse a sentarse con Rusia para encontrar una solución pacífica al conflicto y por su lado Putin se empecina a doblegar por la fuerza a Ucrania, utilizando hasta los ataques violentos aéreos con drones y con misiles, e ignorando la desmotivación reinante dentro de los soldados de la infantería rusa. Las autoridades ucranianas manifestaron que se preparan para otro invierno de incesantes bombardeos a las infraestructuras por parte de las fuerzas rusas afirmando haber interceptado 24 de los 38 drones shahed y un misil crucero kh-59 lanzados por Rusia, ataques que causaron numerosos incendios en viviendas civiles y en edificios públicos, especialmente en la región de Jersón, objetivo cada vez más frecuente de Moscú en las últimas semanas, que, según los servicios de emergencia, estos ataques rusos infringieron gravísimos niveles de sufrimiento a la población civil ucraniana al punto de requerir ayuda humanitaria el 40% de la población civil, aseguró Ramesh Rajasingham, director de coordinación de la oficina humanitaria de la ONU el 31 de octubre pasado.
Así las cosas, el panorama nos demuestra que esta desgastante guerra se eternizará, (tal como yo lo había vaticinado en una de mis columnas anteriores), pues como afirmé en esa ocasión, la guerra es un negocio muy lucrativo, el cual será muchísimo más rentable cuanto más tiempo se prolongue.
Ahora, analizando el deterioro de la imagen de Biden dentro y fuera de EEUU, sumado a su gestión un tanto desafortunada en cuestión económica, aunado a su enfoque de respaldar a su aliado incondicional Israel, socio armamentista y aliado político en esa congestionada región del Oriente Medio, generarán su desprestigio interno repercutiendo en su imagen de cara a las próximas elecciones en EEUU, y a nivel internacional, pues la causa israelí es bastante desacertada, transformándose en un boomerang que le puede explotar en su cara, debido al rechazo civil, casi unánime. La guerra Palestina– Israel, es un análisis a tratar en una columna posterior.
Justo durante el mes en que los ojos del mundo han volteado a ver el conflicto del Medio Oriente, los ataques aéreos rusos, los civiles heridos y muertos, la destrucción del territorio ucraniano, continúan sucediendo ante la mirada impávida de la población mundial. La contraofensiva ucraniana estancada al final del verano, ha sido aprovechada ventajosamente por el Kremlin para intensificar sus ataques con los que intentará ganar terreno en frentes de Kúpiansk (noreste), Avdíivka y Márinka (ambas en el este).
Otro factor para considerar es la proximidad del periodo electoral en Ucrania, agregándole un ingrediente adicional de tensión en el país. Zelenski afirmó recientemente que es inoportuno el momento para celebrar elecciones, mientras se intensifica el debate sobre la celebración de comicios en 2024 el país debe al mismo tiempo luchar contra la invasión rusa. Además, Zelensky dijo este lunes: el país debe estar unido, no es el tiempo de estar dividido, concluyendo: «Creo que ahora no es el momento (adecuado) para celebrar elecciones». Todas las elecciones, incluídas las presidenciales, previstas para la próxima inmediata primavera, están técnicamente anuladas en virtud de la ley marcial vigente desde el inicio del conflicto. Ahora bien, desde el punto de vista logístico, estas posibles votaciones parecen demasiado complicadas debido a la gran cantidad de ucranianos radicados en otros países y por la gran cantidad de soldados desplegados en los frentes de batalla.”
Lo cierto es que todos estos factores son una mezcla bastante desoladora, lo que desafortunadamente, prolongará el final de este conflicto. Como dijo el filósofo callejero: amanecerá y veremos.
Houston Tx USA.
Referencias bibliográficas:
SPUTNIK noticias,
www:univisión.com,
Wikipedia, El Mundo es



