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COMENTANDO MI VISITA A LA FIL

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COMENTANDO MI VISITA A LA FIL
Galia Razo
En el penúltimo día de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, tuve la oportunidad de ir. Recorrer sus pasillos que muestran a ambos lados textos y más textos de distintas editoriales de México y el mundo, es sumergirse en un mundo editorial interminable como lo es la imaginación humana.
Casas Editoras tan prestigiosas como Océano, Fondo de Cultura Económica, Porrúa entre otras, o librerías tan reconocidas como El Sótano o Gandhi, conviven con otras más pequeñas pero que atienden nichos de mercado importantísimos como Editorial Corteza que se dedica al cómic para niños siendo los cuatro socios ilustradores y editores a las vez.
También encontramos escritores renombrados así como nuevas plumas como la de Alexa Almanzor, joven tapatía que promovía con una sonrisa su libro «El caos de la liberación».
Luego, apreciar recursos editoriales a lo largo de los pasillos hasta llegar al Foro de Quino con imágenes de su famosa Mafalda. Toparnos en otro con una chef que acababa de presentar su libro sobre recetas para hacer la masa madre y verla rodeada de gente que charlaba con ella. Llegar al stand de Irlanda y encontrar que obsequiaban libros en español, francés e inglés, parecía irreal. Ya para esto, habíamos visto a una joven autora narrar en un foro para niños unos cuentos cuya lectura seguían interesados en sus respectivos libros, ojos infantiles.
Escuchar a un par de niños decir «Yo si alcancé a comprar el de ….» y sentirse felices por tener ese tesoro editorial.
Vimos el programa -digo vimos, porque iba con María Eugenia, Marcos, Martín, además de Octavio mi hijo y de Ally, mi huésped inglesa-, y nos organizamos para cada uno ver lo que a su interés convenía. Maru y yo fuimos a esperar a que comenzara la entrega del premio a la caricatura La Catrina, que se otorga anualmente en el marco de la feria, pero alcanzamos gran parte de la participación de unos «moneros», que hablaban sobre el tema «Más allá del cartón diario ¿qué hace un monero en sus tiempos libres». Interesante.
Comenzaron a llegar muchos jóvenes con títeres de guante de personajes que no conocíamos. Nos preguntabamos si habría habido algún taller de manufactura de títeres. En eso se escuchó un grito colectivo y aplausos. Entraba Tute, Juan Matías Loiseau, el caricaturista argentino que ha hecho revuelo con sus tiras cómicas, influenciado -lo dijo él- por Quino y por su padre, también caricaturista. Y las figuras que veíamos que traían algunos, eran los personajes de sus tiras cómicas. Estaban ahí la Directora de la Feria y el Rector de la Universidad de Guadalajara. También el titular de la carrera de Arquitectura y diseño. Este último y la Directora, dieron sendos mensajes que nos informaron sobre Tute. Él se notó conmovido, abrumado, agradecido. Dijo algunas palabras, luego vinieron las fotos con sus seguidores. Se convirtió aquello en un jolgorio. Maru y yo nos trepamos al escenario para tomar fotos más de cerca. Tute posaba para los fotógrafos y nos quedaba de perfil. Le grito: «Tute, por favor, voltea acá para la cámara» y así lo hizo con una sonrisa y su reconocimiento de la Catrina. Transmitimos para Radar del Centro, como no. Ahí está consignado.
Luego, mientras la euforia seguía, decidimos ir al stand del FCE pues yo buscaba un par de libros que encontré, y más accesibles en precio de lo que esperaba. Ambas cosas, ejemplares y precio, me hicieron muy feliz.
Decidimos irnos a comer. Había acabado para nosotros la jornada de feria. Luego, todavía nos dimos tiempo de ir al Centro de la ciudad a recoger a Ally y Octavio y pudimos gozar, aunque de pasada, la belleza de esta gran ciudad.
Regresamos a buena hora a casa, cansados, pero felices. Fue uno de esos días que se gozan intensamente.

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