Adolescencia y enfermedades mentales: Palabras en las paredes

La voz de la experiencia
Adolescencia y enfermedades mentales: Palabras en las
paredes
Gonzalo Enrique Bernal Rivas
Tener una enfermedad mental a cualquier edad es difícil, sin importar de si se trata de bipolaridad, depresión o hiperactividad. En el caso particular de los adolescentes ¿Cómo les afectan estas enfermedades? ¿qué implicaciones tienen en sus relaciones familiares y de pareja? ¿qué impacto tienen sobre su desarrollo académico y profesional? Estas y muchas otras preguntas son exploradas por Palabras en las paredes (Words on Bathroom Walls), una película estadounidense de 2020 dirigida por Thor Freudenthal y protagonizada por Charlie Plummer. Trata sobre un adolescente llamado Adam que cursa el último año de preparatoria y que es diagnosticado con esquizofrenia, un desorden mental caracterizado por alucinaciones visuales y auditivas.
Sus alucinaciones incluyen a seis personajes. Rebecca, una mujer hippie cuya voz siempre intenta tranquilizarlo; tres guardaespaldas, hombres violentos con personalidad protectora hacia Adam y que no se despegan de sus bates de béisbol; Joaquín, un adolescente lujurioso; y un cuarto personaje que no se muestra físicamente más que como una voz rodeada de obscuridad.
En lo que se refiere al contexto de la historia Adam era hijo único. Su papá los abandonó a él y a su madre, y ella encontró una nueva pareja en un hombre llamado Paul. Escolarmente, después de un incidente en su escuela fue expulsado.
Luego de hacer una búsqueda exhaustiva, la madre de Adam le propone seguir un tratamiento experimental. Con la condición de tomar esa medicina nueva Adam es aceptado en un colegio católico. Ahí conoce a dos personajes que le ayudan a enfrentar su enfermedad: Maya, una adolescente inteligente y con recursos económicos limitados de quien se enamora; y un sacerdote interpretado por Andy García. Adam esconde su enfermedad de todos mientras observa que la medicina funciona, pero con efectos secundarios que le impiden seguir realizando su más grande pasión: cocinar. Por lo anterior, el protagonista decide dejar el tratamiento, lo cual tiene como consecuencia su expulsión del colegio, para después ser internado en un hospital psiquiátrico del que más tarde sale para continuar su vida.
A lo largo de la historia, en su camino de autodescubrimiento Adam aprende a no ocultarse de las personas queridas y a aceptar los defectos propios para tener la fuerza necesaria para hacerles frente. Un momento clave de la historia que resultó especialmente conmovedor fue la aversión de Adam hacia su padrastro. Adam creía que él lo despreciaba, pero al final descubre exactamente lo contrario.
Definitivamente, Palabras en las paredes es un filme recomendable para aproximarse a las enfermedades mentales en los adolescentes que nos permite ponernos por una hora cincuenta minutos en los zapatos de las personas con estas afecciones.



