Crónica pelirrojaEl opinadero

Acapulco, y una ronda nueva del “culture shock”

Crónica pelirroja

Acapulco, y una ronda nueva del “culture shock”

Por Piper Neulander

Uno de los primeros artículos que escribí para Radar del Centro trataba de mi experiencia del “culture shock” entre vivir en Salamanca y vivir en la Ciudad de México. Hace dos fines de semanas fui a Acapulco con una amiga de la ciudad y los amigos de su novio y creo que experimenté un culture shock nuevo, de pasar todo el fin en acapulco con mexicanos de mi edad. Esa experiencia me ayudó entender mejor a mis roomies aquí en la ciudad y a mis vecinos en Texas también.

Primero quiero hablar de Acapulco en general, fui a Acapulco Diamante que mis amigos me explicaron es como la zona nueva y fresa de Acapulco. Solo vi la bahía de Acapulco cuando llegué al central de autobuses, pero a mí me recordó mucho de la costa del sur de Italia, específicamente a Nápoles. Muchos me habían dicho que Acapulco no es muy especial entonces me sorprendió que me pareció bastante bonito. Acapulco Diamante también era bonito, especialmente en la playa durante el atardecer. Las olas eran bastante grandes y la marea muy fuerte, entonces no nadé tanto en el mar, pero disfruté mucho estar ahí.

Lo que era como un culture shock para mí era como se portaron mis amigos, ¡creo que tengan una pila extra que no tengo! Ellos pudieron festejar todo el día y toda la noche, prácticamente no dormir y empezar de nuevo el próximo día y además tocaron música todo el tiempo, incluso cuando todos descansamos. Me sentí abrumada, porque yo no aguantaba tanta estimulación todo el tiempo y tuve que pasar tiempo sola en mi cuarto solo para recargar mis pilas de ser social.

Al principio no entendí qué me pasaba, pues me sentía molesta, pero luego me di cuenta de que sentirme así por cómo se portan los de otra cultura, es parte de la experiencia de acostumbrarse a otro país. Me acordaba de como mis roomies en la CDMX siempre están tocando música y cantando también. Y luego pensé en mis vecinos mexicanos en Texas quienes siempre tocan música muy fuerte en los viernes. Algo que me encanta de México es la música, pero no me había dado cuenta en como muchos mexicanos escuchan más que yo y más que muchos estadounidenses.

Regresé de Acapulco bastante cansada y fatigada por la experiencia, pero también creo que me hizo entender mejor la cultura mexicana a un nivel que no había experimentado. Además, sé que no todos los mexicanos escuchan música todo el tiempo y pueden festejar todas las horas, pero ahora puedo decir que sobreviví un fin de semana en Acapulco y que sé bailar el payaso de rodeo muy bien.

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