La consideración (culturalmente determinada) como clave para vivir mejor: reseña de The inviting life

La voz de la experiencia
La consideración (culturalmente determinada) como clave para vivir mejor: reseña de The inviting life
Gonzalo Enrique Bernal Rivas
Laura Calder, de origen canadiense, ganó notoriedad por escribir y protagonizar el programa French Food at Home, una serie de 4 temporadas y 73 episodios que se filmó entre 2007 y 2010. También ha escrito libros como The inviting life, publicado en 2017 por Penguin Random House.
El libro, de 344 páginas, escrito en inglés, es como lo dice su largo subtítulo “una guía para hacer tareas domésticas, ser anfitrión y abrir la puerta a la felicidad” y está dividido en cuatro partes: dar la bienvenida a casa; abraza tu casa; mantener una cocina viva y, ser anfitrión. Antes de estas secciones incluye una especie de introducción llamada Una invitación + un poco de historia de fondo, y después de ellas contiene un tipo de conclusión llamada Un digestivo + la última gota.
The inviting life no es, como lo afirma la propia autora, un reglamento para alcanzar una vida “invitante” (que abarca, según explica, la vida social y la vida cotidiana), sino una fuente de inspiración para acercarnos a ella. En ese sentido incluye una larga serie de recomendaciones, ejemplos, citas de textos (de diferentes disciplinas), enlaces a sitios web y sugerencias de fuentes que orientan al lector sobre cómo conseguirlo desde el muy peculiar estilo de Calder, ameno, ocurrente y salpicado de palabras francesas. También incluye ilustraciones hechas por la autora que le quedan a deber al lector por su calidad y que no siempre tienen relación con el texto contiguo. Además, incluye 8 recetas de platillos simples y de 3 cócteles (entre ellas de las palomitas de maíz), las cuales son tan simples que podría percibirse como una falta de altruismo de la autora.
En esta oportunidad competiremos tres aspectos mencionados por Calder que nos conducirán a una conclusión definitiva sobre este libro. El primero, que consideramos un acierto, es su descripción del término antisocial, que en inglés se refiere a alguien que no es extrovertido, pero que en francés tiene un sentido más amplio y se usa para describir a alguien que no se viste bien, que no tiene modales en la mesa, que no mantiene su jardín de enfrente limpio y ordenado o que escucha música tan alta que se percibe fuera de sus audífonos. Según la autora, es un vocablo que nos recuerda que no somos los únicos habitantes del mundo y que debemos ser considerados con los demás.
Un segundo aspecto, que hemos apreciado como negativo, es un ejemplo de cómo Calder solucionó un problema puramente de diseño interior. Se trataba de un baño que tenía 3 puertas (una hacia una habitación, otra hacia un closet y otra hacia un cuarto de lavado) y cada vez que ella abría una de ellas golpeaba otra. Su solución fue desmontar una puerta y reemplazarla con una cortina de terciopelo amarillo. No solo sería necesaria una ilustración para explicar el caso, sino que el cambio de una puerta por una cortina difícilmente sería bien visto por un profesional del interiorismo.
En tercer lugar, un aspecto que hemos estimado como raro, es el consejo de Calder sobre cómo escribir una invitación. Los dos ejemplos presentados por la autora incluyen la hora de término de la reunión o fiesta, lo cual en México sería visto como una descortesía.
Finalmente, considerando los puntos mencionados, The inviting life es en general un libro de lectura ágil y con sugerencias valiosas que nos recuerdan la importancia de ser considerados con los demás (y con nosotros mismos), pero debe leerse teniendo siempre presente que la idea de “consideración” está enmarcada por la cultura de cada lector. Es un libro que hace que el lector analice sus hábitos, que lo hace sentir orgulloso de sus buenas costumbres y deseoso de cambiar las que no son tan buenas. Personalmente, me sentí satisfecho por tener un difusor de aroma en la entrada de mi casa y deseoso de cambiar la iluminación de mi cocina (que proviene de una fuente directa). Entre sus muchos consejos, The inviting life es el único libro en el que he visto publicado que el hipo se cura con limón, lo cual me recuerda mi infancia, y eso le ha ganado un lugar en la repisa de mis libros preferidos.



