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LA ENVIDIA: EL PECADO DE TODOS LOS DÍAS

Reflexiones en voz alta

LA ENVIDIA: EL PECADO DE TODOS LOS DÍAS.

Por Iván Juárez Popoca.

Todos somos envidiosos en un momento dado y bebemos ese veneno preparado por uno mismo, sin lograr ninguna otra cosa más que sufrimiento.
La mayor parte de los conflictos de la sociedad tienen como base ese pecado que se considera “capital” y que no deja de ser absurdo.
Un gran trabajo es combatir nuestra envidia. ¿Cómo, qué puedo hacer?
Lo primero es reconocer el sentimiento y las cosas que nos pueden afectar especialmente. Por ejemplo: a usted pueden no producirle envidia los que conducen un carro de lujo o los que tienen acumulados millones de pesos, pero sí las personas que viajan por todo el mundo, la belleza, el talento artístico, la inteligencia u otras muchas condiciones.
¿Qué hay detrás de ello?.. carencias, historia personal, personalidad y cosas ocultas en el subconsciente.
En segundo lugar he de comprender que la envidia implica un pensamiento herético que cuestiona la distribución divina a través de los dones, el esfuerzo y las circunstancias de cada ser humano.
Por el contrario, he de bendecir y alegrarme ante las cosas buenas, materiales o intelectuales, que los demás poseen.
La meditación también ayuda. Y el concentrarse en la superación personal y en el disfrute de las cosas que sí están a nuestro alcance, sin hacer comparaciones que -además de estar basadas en prejuicios- resultan inútiles.
Y lo más importante: dar gracias a Dios por los dones recibidos y cultivar el amor propio.
Incluso practicar una autocompasión que nos lleve a ser compasivos ante los demás y también nos de la capacidad de admirar y reconocer las cosas positivas del prójimo.

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