La violencia de género

Diana Vargas Martínez
«Todos los seres humanos poseen su propia
dignidad y cada uno es un fin en sí mismo».
Emmanuel Kant
En este mes de marzo, es imposible no abordar el tema femenino, cuando el día 8 se conmemora el día internacional de la mujer y, sobre todo, hablar de un problema que mucho les daña: la violencia de género.
Por esta razón, me gustaría contextualizar un poco lo que significa el día internacional de la mujer. La violencia en México ha existido desde hace muchos años, y hoy en día, en las noticias, nos encontramos constantemente con hechos lamentables y alarmantes de ataques contra ellas. Es por esta razón que el día 8 de marzo, vemos a muchas mujeres reunidas y vestidas de color púrpura y paliacates verdes, debido a que son los colores emblemáticos de la causa feminista, ya que representan a las mujeres que estuvieron en el incendio de la fábrica neoyorquina en 1911, en el cual murieron 146 personas. Encontramos también otros distintivos de esta marcha que se ha convertido en una tradición: las pancartas de denuncia, los mensajes que llaman a conciencia, la exhibición de nombres de mujeres desaparecidas o que han sido abusadas física, verbal, psicológica o sexualmente.
Pero ¿qué busca la mujer con estás marchas? Esta es sin duda, una pregunta interesante, debido a las ideologías diversas que sobre los movimientos feministas existen, pero lo cierto, es que hay mucha desinformación y en muchas ocasiones no sabemos responder con una perspectiva de tolerancia o de asertividad sobre el tema.
Durante muchas décadas, por ejemplo, se ha hablado de igualdad, pero en mi caso, en mi calidad de mujer, puedo afirmar que yo no busco igualdad, porque anatómicamente no la vamos a encontrar, incluso en las teorías neurobiológicas se establece que somos diferentes hasta en el peso de nuestro cerebro, que en nada influye en nuestros roles o en nuestro estilo de vida. Lo que si busco como mujer profesionista y ser humano, es que haya una equidad, la cual para mí ha sido desde el principio de los movimientos feministas, un foco de atención y en lo que he reflexionado en diversas ocasiones.
Así, hablando de equidad, me estoy refiriendo al concepto que establece que a pesar de las diferencias, todas las personas deber ser tratadas de igual manera ante la ley, y sobre todo, tener los mismos derechos. La lucha a la que nos enfrentamos día con día entonces, es crear una sociedad más justa y libre. ¿A qué me refiero con esto? A que las mujeres violentadas sean resguardadas ante las situaciones de injusticia y de revictimización ante los hechos experimentados, porque, como mencione, anteriormente la violencia se ha incrementado.
En México en este 2024, las mujeres no se sienten protegidas en ninguna forma y esto se ve representado en los sistemas judiciales, en las familias, en las escuelas, en la calle, en las críticas que se fomentan por expectativas o incluso por estereotipos, por el consumo de ciertos materiales en las redes sociales, por el bombardeo de información.
Es por ello que una de las ideologías mas apremiantes por cambiar es la que se ha impregnado en el cerebro de hombre y mujeres y que establece que, la mujer es inferior. Surge de inmediato la pregunta: ¿en qué sentido somos inferiores?
En lo personal he crecido con dos padres trabajadores, y ambos, desde sus trincheras, me han enseñado valores; pero yo también les he enseñado a ellos, desde mi desempeño profesional, que los cambios son posibles y radican en nosotros mismos. Si yo quiero ser diferente a mis padres, tengo que trabajar en sanarme a mí, no justificar que porque ellos me enseñaron a ser de esa manera es la que debo de seguir.
En muchas ocasiones se oye decir a las personas: “Es que yo soy así porque así me hicieron”, “yo soy así porque el otro me hizo” Nos victimizamos y buscamos justificar nuestros actos, de los cuales los únicos responsables somos nosotros mismos, ya que somos seres racionales que tomamos decisiones, que sentimos y pensamos con criterio propio.
Es por ello que los invito a romper paradigmas arraigados, y a que construyan una perspectiva de género, ya que tanto mujeres como hombres, son violentados de diversas maneras; veamos a las personas como personas y no como hombre o mujer; no por el físico, no por si tiene o no tiene dinero, no somos objetos, somo seres vivos que cohabitamos un mundo.
Bien lo dice Jackson Katz: «Calificar la violencia de género como asunto de mujeres es parte del problema. Da a una enorme cantidad de hombres la excusa perfecta para no prestar atención».



